A finales de abril, Verde 70 publicaba su nuevo álbum titulado Fulgor. Un nombre que tiene mucho mayor significado de lo que aparenta, puesto que luego de más de veinticinco años de trayectoria y de ser una de las bandas de rock más emblemáticas de nuestro país, su identidad sonora ha incorporado nuevos matices de géneros como el synth pop, el new wave y también ha experimentado con ciertos elementos de lo andino.
A estos cambios se suma Lisa María Barragán, quien fue corista durante ocho años, pero ahora acompaña a Darío Castro como vocalista y compositora, dándole más aires nuevos a esta fase de la banda.
El tour Fulgorama llegará a Guayaquil este sábado 6 de junio, en el Arena Park de Samborondón, y también los llevará a recorrer Quito, Cuenca, Ambato, Ibarra, entre otras ciudades de Ecuador, sumadas a distintas fechas por España, como Madrid, Barcelona, Valencia y Murcia.
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Desde España justamente, ambos conversaron con este Diario y mencionaron sentirse contentos con los nuevos horizontes que avistan para “los verdes” (como cariñosamente los llaman sus fanáticos), hablaron sobre la responsabilidad de ser artistas cuyo trabajo genera expectativas en un público exigente, y de manera exclusiva mencionaron que el nuevo disco estará disponible en formato vinilo.
¿Cómo se han sentido luego del trabajo en el estudio y ahora con el estreno de Fulgor?
L.: Supercansada. El lanzamiento ha sido un proceso muy largo, obviamente el camino ha sido bellísimo, algo mágico, pero a la vez cansado y desafiante. Es una mezcla de emociones: felicidad, duda, miedo, pero también de ilusión y esperanza por lo que vendrá.
D.: Yo tengo el cuero un poquito más curtido, porque este es nuestro sexto álbum (entre risas). Más allá del desgaste o el cansancio normal del proceso, entiendo que para Lisa y los otros integrantes pudo ser más pesado porque este disco fue cocinado a fuego lento, de una manera más pausada y reflexiva.
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Empezamos a hacerlo en pandemia y al venir de esa situación fuerte creí que las letras debían hablar de cosas que no hayamos dicho antes. Además de eso, nuestra nueva construcción sonora fue más allá del ADN típico que teníamos. Fuimos un poco más allá y adherimos el tema de las diásporas mestizas, indígenas, es decir, la música tradicional americana.
Más allá de ese cansancio, me siento muy contento por poder empezar el tour Fulgorama.
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Hablando de la gira, ¿todavía se ponen nerviosos cuando tocan?
L.: Un poco. Como soy la nueva vocalista me pongo más nerviosa que cuando era corista, porque sí es algo muy diferente, pero creo que eso se va durante el show.
D.: Los nervios de tocar en vivo, sea para diez, cincuenta, mil o cinco mil personas, siempre están presentes. Tal vez por el hecho de que construir la música en vivo deja un espacio para la improvisación ya sea en la voz, los instrumentos o con la banda. Es cierto que cuando subes al escenario se van, pero antes son horrorosos (entre risas).
Siendo ustedes una de las agrupaciones más importantes de nuestro país, ¿sienten que de alguna manera cargan con el peso de la gente?
D.: No lo veo como un peso… Quizás algo de responsabilidad. Tal vez es más como una labor o un reto, no de superar lo ya hecho, sino de lograr matices nuevos, ese es el reto. No siento un peso, pero sí hay que poner un punto en el horizonte y lograr llegar a él.
El camino del pasado ya está construido, pero como “caminante no hay camino, se hace camino al andar”, siempre estamos observando hacia adelante, más que hacia atrás.
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L.: No se piensa tanto en ese peso como tal, sino en como músicos y artistas qué queremos dar, decir y hacer. Más que lo que tenemos que hacer, es qué queremos hacer. Si la gente nos escucha y se conecta con eso, en buena hora.
¿Cómo ha sido para toda la banda la inclusión de Lisa María en un rol principal?
D.: Fue un proceso bastante orgánico. Ella llegó como corista hace ocho años, Bastián (Napolitano) tenía pocos años de haberse sumado como baterista, entonces tenemos bastante tiempo compartido. Que esté Lisa en los coros era algo casi necesario, porque desde nuestros inicios en el 2000, “los verdes” siempre hemos contado con intérpretes invitados; desde secciones de metales, otros músicos, etc.
En esa necesidad, Lisa estaba empezando a ser frecuente en nuestros shows y nos fuimos dando cuenta de que podía no solo cantar, sino también componer. Nos daba muchos consejos no solo de lo musical, sino de lo visual, lo artístico. Creo que fuimos asimilando todo poco a poco.
Desde el 2017 para acá también ha habido muchos avances con respecto al rol protagónico de la mujer en la sociedad y creo que eso también estaba en la mira porque estábamos cayendo en el cliché de ser la banda de rock “machín”, vistiéndonos de negro, tocando riffs de guitarra y ya. Queríamos desestereotipar eso y vimos en Lisa una integrante que aportó de muchas maneras.
L.: En pandemia, Darío me mostró algunas canciones que quería probar con voz de mujer y con eso notamos que ahí se estaba creando algo nuevo. Para mí fue un honor, Verde 70 es música con la que yo crecí, me encanta y estar a la altura de estos genios es un reto. En general, me han abrazado y me han hecho sentir muy bien, así que estoy feliz.
Las letras de Fulgor son bastante introspectivas porque fueron gestadas durante la pandemia, ¿por qué demoró tanto en salir entonces?
D.: En ese marzo de 2020, nosotros tuvimos la fortuna de haber planeado un viaje de dos semanas a la playa, al mar. Eso resultó en que nos quedemos seis meses por allá. Durante ese tiempo escribí canciones como La golondrina, Homosapiens o Mágico e irracional, que tienen un carácter más reflexivo, porque en la pandemia el tiempo se dilató, contrario a la realidad caótica del diario vivir.
Luego de eso, sacamos Exitoína y algunas canciones que habían sido producidas con Gonzalo Aloras (productor argentino), pero eso se trabajó uno o dos años atrás.
Posterior a la playa, fuimos a la montaña y pudimos concluir otra tanda de canciones, como Volando vienes, La juventud llegó... Después nos radicamos unos años en México, así que ese es el motivo. Estuvimos trabajándolo en la playa, en Ibarra, en México, en España, por eso se demoró un poquito (entre risas).
¿Habrá alguna edición en formato físico de Fulgor?
L.: Estamos trabajando para hacer un vinilo. La gente nos escribe mucho a pedirnos discos, y si bien pareciera que ya nadie consume música de esta manera, hay un claro resurgir del formato físico. Darío es fan, a mí me encanta también.
D.: Trabajamos con una agencia en España que se llama Vibess, que está encargada del merchandising de Verde 70 y están haciendo un tiraje para dejar acá y nosotros llevaremos una parte para Ecuador durante la gira. Soy fanático de la música física y de poder sentirla como tal. (E)





