Cuando su primera hija nació, Edwin Alcarás empezó a tener una revisión de la historia de su familia. “¿Cómo organizamos eso que llamamos pasado?”, “¿Qué le voy a contar a ella?”, fueron algunos de los cuestionamientos que se hacía el hombre que provenía de unos ancestros con ramas sueltas y sin un árbol como base. “Se volvió muy importante esta idea interior y emocionalmente”, afirma en referencia a crear una memoria.

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Fue así como el catedrático, escritor y periodista empezó a construir un proyecto que dice está repartido en tres partes, siendo la primera su novela Mal de espejos, (Seix Barral, Planeta).

Esta primera entrega tiene a lo autobiográfico como elemento disparador, basado en el no pasado de su abuelo paterno, del que solo tiene una verdad absoluta: que murió de una enfermedad mental, cuando su padre (del autor) tenía nueve años. “Yo crecí con ese fantasma, con esa ausencia, con ese ancestro imaginario...”, dice.

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Y es que de él tenía muchas versiones, que se había perdido de chico, que había ido a vivir a Quito a los 15, otros dicen que a los 7, y más historias que más parecían leyendas urbanas. “Varias versiones, todas contradictorias, ninguna verdadera hasta ahora, entonces lo que me tocó hacer fue inventar al ancestro, fue como generar una historia que me conectara con mi pasado y que conectara a mi padre con su padre (…). Siempre he sentido que en mi familia hemos sido ramas rotas, sin un árbol, sin un tronco”, expresa el autor quiteño.

“Inventar el pasado de mi ancestro se parecía mucho a inventar el pasado de mi literatura, de la literatura ecuatoriana”, añade.

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En su novela presenta a Marcelo Trinidad Alcasser, un hombre quien tras su temprana orfandad se quedó sin historia y sin una tradición oral que le permitiera reconocerse en un tiempo y un lugar concretos. “Inmerso en la locura, no tiene más remedio que inventarse un pasado, una memoria improbable para tener un relato que contarse”.

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Su nieto, que es el narrador de la historia, encuentra los apuntes que su abuelo esquizofrénico escribió mientras estuvo internado en un psiquiátrico. “Es la voz de un personaje enloquecido que va consignando sus ideas, sus impresiones, sus recuerdos sobre la enfermedad mental”, señala Alcarás.

“Me han diagnosticado el mal de espejos, para simbolizar la esquizofrenia”, dice el personaje del abuelo en una parte de la novela, en referencia a “la producción involuntaria de espejos que altera el sentido de la realidad, de toda la psiquis y toda la subjetividad”.

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Edwin Alcarás es el autor de 'Mal de Espejos'.

El autor describe a este personaje como alguien atormentado por darle sentido a su pasado y vida. “Él busca frenéticamente sentido en los libros, en las referencias, en la filosofía, en la historia, busca respuestas en la república de las letras y no las encuentra”, cuenta.

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En esta búsqueda llevada entre delirios acude a un encuentro con el recordado Pablo Palacio, un importante escritor ecuatoriano con el que Alcarás siente una admiración desde pequeño. Cuenta que lo incluye en la obra, porque desde su imaginación cree que una coincidencia entre su abuelo y Palacio pudo haber sido muy posible.

De esta figura literaria mantiene algunos datos reales, como la enfermedad mental que por siete años lo atormentó y la referencia de su famoso manuscrito perdido de su novela Ojeras de virgen, que en la novela aparece.

“Allí estoy haciendo el mejor homenaje a Pablo Palacio, porque él es un escritor irónico, es un escritor genial precisamente porque se burla de todo y de todos, no deja títere con cabeza..., entonces mi mejor homenaje era parodiarlo”.

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En su libro el autor incluye referencias históricas, filosóficas, en notas al pie agrega datos biográficos sobre su abuelo, matizando de esta forma datos. “Allí se produce como una historia alternativa de la relación del nieto con el ancestro, a quien no conoció”.

Edwin Alcarás dice que siempre intenta escribir una emoción a partir de un episodio biográfico. “Escribir es como halar un hilo de esa oscuridad general del subconsciente”, confiesa el hombre que recientemente también publicó su libro de cuentos Tras la tormenta.

Mal de espejos se encuentra disponible en todas las librerías. (I)