Sam Asghari es un incipiente actor y entrenador personal desde hace tiempo. Sin embargo, este joven de 27 años, es más conocido por millones de personas como el prometido de una mujer de 39 años que fue, durante años, la estrella del pop más grande del mundo: Britney Spears, quien recientemente fue liberada de la tutela legal que se fijó sobre ella hace más de una década.

Que la famosísima prometida de Asghari esté comprometida con él es uno de los pocos detalles de su vida privada que son de dominio público. Ambos han dicho en entrevistas que se conocieron en 2016, cuando él apareció en el video musical del sencillo de Spears Slumber Party (que cuenta con una participación especial de Tinashe), en el papel de observador contemplativo mientras ella se arrastra por una mesa de banquete para lamer lo que parece ser leche derramada.

Desde entonces, la pareja se ha mostrado junta en numerosas ocasiones en sus cuentas de Instagram, por lo general practicando alguna actividad física, relajándose en un lugar vacacional soleado, haciendo un gesto a la cámara a corta distancia o una combinación de las tres cosas. La pareja anunció su compromiso en Instagram en septiembre (él con una foto; ella con una recopilación de clips en los que mostraba su anillo de diamantes a la cámara).

No obstante, los detalles relativos a prácticamente todos los demás aspectos de la vida de la prometida de Asghari solo los conocen las personas que tienen acceso a los registros judiciales confidenciales relativos a la tutela que regía su existencia desde 2008, y que ya fue rescindida por un juez. Desde luego, su relación con Asghari surgió dentro de los parámetros de este artilugio legal, cuyos términos se ocultan tan minuciosamente que, durante más de una década, las personas ajenas a ella solo podían adivinar cómo alguien de su círculo, y mucho menos ella misma, se sentía al respecto.

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Los esfuerzos laborales de Asghari

Un viernes de octubre, Asghari llegó a un lugar acordado en el centro de Los Ángeles para una sesión de fotos y una entrevista de una hora, y se reunió con su publicista, Brandon Cohen (reticente; camiseta negra; a menudo con el teléfono pegado a la oreja), y con su director creativo, llamado Maxi (locuaz; traje rosa a cuadros; a menudo en todas partes).

En la conversación, Asghari —que se trasladó a California desde Irán a los 12 años para vivir con su padre, que había emigrado siete años antes— se mostró agradable. Cuando le preguntamos a qué aspecto de la vida cotidiana le costó más adaptarse después de dejar a su madre y sus hermanas en Teherán cuando era adolescente, para viajar a un país extranjero cuyo idioma no hablaba, para vivir con un padre al que no había visto desde los 4 años, Asghari respondió: “Para ser sincero, para mí no fue difícil en absoluto. Me resultó fácil”.

Sam Asghari dejó Irán a los 12 años para mudarse a California para vivir con su padre. Foto: ryan pfluger

Cuando le pedimos que mencionara el peor trabajo que había tenido, Asghari, que dijo que su trabajo previo a la actuación incluyó un periodo en Best Buy y enrollando sushi para fiestas de quinceañeras, afirmó que cada trabajo era tan agradable como el anterior porque encuentra “la felicidad en cada trabajo. Mi trabajo, en este momento, es la actuación”, aclaró.

Una de las interpretaciones de Asghari que más se ha visto en su carrera —aunque no lo parezca— fue la de un personaje acreditado como “Sexy Santa” en un episodio de la serie de HBO Max de 2021, Hacks. Apareció en una sola escena, frente a Jean Smart.

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“Por supuesto que actuar no es solo rodar programas de televisión y películas”, comentó Asghari. “La coreografía de las escenas de riesgo, el entrenamiento, las audiciones... forman parte de ello. Así que es un trabajo a tiempo completo”.

Aunque sus publicaciones en las redes sociales suelen mostrarlo en plena búsqueda de la aptitud física, Asghari describió el entrenamiento personal como su “trabajo de mesero”, es decir, un trabajo que un aspirante a actor conserva hasta que puede mantenerse con la actuación.

Pero mientras reorienta su trayectoria profesional, Asghari sigue vinculado a un servicio de suscripción de entrenamiento personal en línea, Asghari Fitness, que, según dijo, tiene casi mil suscriptores. Por 9 dólares a la semana, los suscriptores tienen acceso a videoclips en los que un hombre, a veces, pero no siempre Asghari, demuestra ejercicios como la “sentadilla búlgara dividida” y los “buenos días con mancuernas”, junto con un programa de entrenamiento sugerido.

Los suscriptores también reciben un plan de alimentación que contiene las recetas de hasta tres comidas y tres tentempiés al día.

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Asghari mencionó que Asghari Fitness “siempre va a mejorar”, que “es muy exclusivo” y que “no es algo que esté impulsando, ni espero ganar millones de dólares con ello”.

Participar en un episodio en una temporada de un programa en HBO Max tampoco “paga tus recibos”, opinó Asghari. “Si estás en tres o cuatro películas diferentes, sí, eso paga las cuentas”.