Kim Basinger es un ícono reconocido de la industria del cine. La estadounidense le dio vida a muchos personajes representativos, como Elizabeth McGraw en Nueve semanas y media, uno de los dramas eróticos más polémicos del cine, y además logró ser una chica Bond. Sin embargo, debido a la fama y a su ostentosa vida, la actriz llegó a un punto de quiebre que cambió su estilo de vida por completo.

En los años 70, se destacó como modelo de la Agencia Ford, en Nueva York, hasta que alcanzó la fama mundial en Hollywood

La actriz llegó a sufrir de ataques de pánico y graves problemas mentales.

Otro dato relevante en su carrera se remonta a 1999, cuando pudo consagrarse con su primer y único Óscar por L. A. Confidential, como mejor actriz de reparto.

En los 90 logró llamar la atención de sus seguidores debido a sus inversiones millonarias, entre ellas, la compra de un pueblo.

Basinger pagó 20 millones de dólares por una localidad que comprende aproximadamente 710 hectáreas, provenientes de la familia Braselton desde hace 113 años. Esta compra la realizó con la finalidad inicial de crear estudios cinematográficos y parques de diversiones. Es decir, quería convertirla en el nuevo Hollywood.

Su adquisición la catapultó como una de las actrices “más caprichosas” del momento en la industria. Sin embargo, la iniciativa de su gigantesco parque de diversiones no funcionó y, algunos años después, la actriz terminó vendiendo los terrenos por menos de 2 millones de dólares.

Durante un tiempo Kim se dedicó casi a tiempo completo a su hija Ireland Baldwin, quien estuvo un tiempo en una clínica de rehabilitación para solucionar, según contó ella misma en Twitter, sus “traumas emocionales”.

Tras la pérdida de lo ganado durante sus más de 40 años de carrera, ahora a los 67 de edad vive una vida tranquila, junto a su compañero Mitch Stone, retirada del mundo del cine. (E)