El actor Mario Moreno Reyes, reconocido a nivel mundial como Cantinflas, no solo evolucionó las artes en México, sino que vivió la Época de Oro del cine de su país. Tras su muerte en 1993 y a pesar de su fortuna, sus descendentes no recibieron ni un centavo y fueron embargados por la tragedia.

Con 60 años de carrera, el actor solo dejó a un único heredero, su hijo adoptivo, Mario Moreno Ivanova, quien falleció en el año 2017 y expuso a su familia a situaciones violentas. Hoy dos de sus hijos, Gabriel y Marisa Moreno, que estuvieron en un centro de rehabilitación por la vida de excesos y abandonados por su madre.

“La puedo demandar por secuestro, pero está embarazada”: Nieta de “Cantinflas” es acusada por su madre de encerrarla en una clínica de rehabilitación y quitarle todos sus bienes

El trágico presente de los nietos de Cantinflas

Gabriel y Marisa siguen alejados de su familia directa y sin el apoyo de su madre, Sandra Bernat. La última esposa del fallecido único hijo de Cantinflas, Tita Marbez, quien es la albacea de su testamento, también está desinteresada en los mellizos, quienes estuvieron recluidos en la Fundación Julio César Chávez, la institución que el exboxeador mexicano creó para la superación de las adicciones, escribió El Mundo.

Los Moreno Bernat comenzaron su triste historia con la muerte de Mario Patricio, el hermano mayor . En el 2013 fue encontrado muerto en un hotel del Estado de México colgado en el baño.

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El suicidio podría haber sido provocado por los constantes problemas que mantenía con el alcohol y las drogas.

A causa del deceso de su hermano, Gabriel decidió dejar su casa y vagar por la ciudad de Tecamachalco. Aunque el duelo no habría sido el único motivo de su repentina decisión, también la mala relación que tenía con su padre -a quien su madre acusaba de violencia doméstica-.

Una vez en la calle, Gabriel continuó consumiendo las drogas a las que Moreno Ivanova lo introdujo a los 16. Pese a ello, en 2015 una familia decidió ayudarle.

La madrastra de los nietos de Cantinflas los salvó

Tras difundir su situación en la prensa, la primera mujer de su padre, Abril del Moral (53), asumió los gastos de su rehabilitación. Así, en septiembre de 2017, Gabriel aceptó entrar en un centro de desintoxicación. Pero se escapó después de algunas semanas. “Pensé que estaba recuperado”, dijo entonces sin imaginar que ocho meses después la clínica rechazaría su alta médica por no estar curado.

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Para entonces, Gabriel ya no estaba solo. Contaba con la compañía de Marisa que, en marzo de 2018, optó por buscar ayuda por una depresión que acarreaba desde 2013, cuando se casó.

Durante sus dos años de matrimonio hubo violencia familiar en numerosas ocasiones. La relación acabó en 2015, meses antes de que Alain Mercer la golpeara brutalmente, dejándola con 200 fracturas en el rostro.

A la par de su recuperación física, Marisa comenzó a luchar contra las drogas. Su hermano declaró que consumía “marihuana, alcohol y cocaína” para evadir las memorias de su ex y su padre. Pero, Abril del Moral logró salvarla también e ingresó a Marisa en la fundación de Chávez, donde se mantuvo hasta octubre del 2018.

A las semanas volvió a ingresar en el centro y pasó las navidades junto a su hermano Gabriel en terapia. Les acompañó en su penosa situación su madrastra Abril y sus hermanastros: Valentina y Mario, quienes también tienen su propio calvario. Desde la muerte de su padre, se enfrentan a Tita Marbez, quien les niega el acceso a la herencia de Cantinflas.

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Marisa junto a sus hermanastros, mantienen un pleito legal en contra de Tita para ser incluidos en el testamento de su padre.

Recientemente, Marisa fue acusada por su madre, Sandra Bernat, de secuestrarla e internarla en un centro de rehabilitación, del que solo salió cuando la joven no pudo pagarla más. (E)

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