Los recuerdos son un reflejo de la nostalgia que todo ser humano puede vivir de su pasado. Para Diego Bertie, el espacio donde vivió por décadas significaba que era su mejor refugio en el que pasaba horas, dando rienda suelta a su creatividad artística. Pero, también fue el sitio donde lamentablemente encontró la muerte.

Nadie podía creer la trágica manera en que perdió la vida, al caer desde el balcón del piso 14 del edificio Miraflores, donde residía junto a sus dos queridas mascotas, la madrugada del 5 de agosto. El vigilante del condominio se percató del terrible evento al escuchar el impacto y llamó al cuerpo de bomberos.

Aunque estaba alejado de los set de grabación de telenovelas, el actor peruano concedió varias entrevistas meses antes de partir. En una de ellas, abrió las puertas de su departamento y compartió con sus fans cómo era su residencia.

Así era el departamento de Diego Bertie en el edificio Miraflores

Con la sencillez que le caracterizaba, Diego Bertie dio paso a las cámaras para mostrarse en su perfecta intimidad, la misma en la que vivía con entera libertad rodeado de lo que construyó tras alcanzar la fama en la televisión latinoamericana.

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Desde el programa “En boca de todos”, reflejó el buen humor y las mejores vibras que llenaban su alegre espíritu y se convirtió en el mejor anfitrión para regalar un recorrido por los lugares que guardaban mayor significado para él.

Interpretando parte del tema “Qué difícil es amar”, la melodía más popular del también cantante que acompañó a los peruanos a finales de la década de los 90, dio la bienvenida al humorístico programa del canal América Televisión.

Su departamento era sitio predilecto para el actor que encontró el éxito con el dramático “Natacha”, así lo refirió el presentador, y era cierto. Era su oficina y el lugar en que llegada la noche, se convertía en su morada para cantar, leer y escenificar como si estuviera sobre las tablas.

El buen gusto por el arte salta a la vista. Muchos cuadros, esculturas y alfombras son las principales objetos que resaltan en la decoración ecléctica, que retrataba la forma de ver la vida que tenía Bertie.

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La vista panorámica de las playas del océano Pacífico era la mirada perfecta que tenía desde su balcón, en lo alto del edificio en Miraflores. Desde allí, cultivaba decenas de plantas que cubrían la mayor parte de este rincón, amado por el actor, dada su pasión por la naturaleza.

“Tengo una terraza que amo”, dijo en ese entonces al enseñar la grandeza que guardaba allí, el idílico paisaje lleno de amaneceres y atardeceres, además de las especies que con esmero cuidaba en variedad de macetas.

Pero, antes de llegar a un banco de madera, se podía uno topar con una hamaca en color beige colgada en medio de la sala.

“Una hamaca en mitad de sala, Dios mío”, exclamó el conductor al hacer referencia a la original lona que invitaba al descanso.

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De inmediato Diego, la mostró con orgullo y recordó donde la adquirió. “Esta hamaca me la compré cuando fui a hacer “Amantes de Luna Llena” en Venezuela”, dijo; lo que quiere decir es que era un recuerdo querido que cuidaba desde hacía 22 años.

Siguiendo el recorrido, confesó lo bien que se sentía estando en departamento. “Mi casa es mi oficina”, mencionó al recordar que allí grababa hasta sus videos clips y ensayaba sus canciones con los músicos de su banda.

Los más preciado de Diego Bertie estaba en su hogar

Los más grandes tesoros estaban en esos metros cuadrados, como un cojín blanco al que le incorporó un tejido a mano confeccionado por su madre Enriqueta Brignardello Belmont, quien también tiene un espacio sagrado para el actor.

“Es un cojín normal, pero esta telita es una cosa que heredé de mi mamá”, describió con mucho orgullo y nostalgia al hablar de su progenitora ya fallecida.

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Diego Bertie sorprendió al abrir un mueble de madera pulida y enseñar donde guarda las cenizas de su madre. “Mi mami está acá, esa es mi mamá”, dijo.

Y luego se pasaron a la cocina, un espacio lleno de mucha luz natural con gabinetes blancos en donde presentó a la mujer que lo acompañó desde que tenía 22 años, Teodora Bonilla, quien lo apoyaba en los quehaceres de la casa.

De esa manera reveló que con ella y sus dos mascotas, compartía el mayor tiempo en su morada en la que destaca también un lujoso piano negro y cómodos sofás en los que compartió con familiares, amigos y todo aquel que era bien recibido por la súper estrella peruana.

“Yo cuido mi casa como un templo, le prendo velas, la lleno de flores, les hablo a mis plantas y mis perros, trato con afecto y respeto a quienes la cuidan conmigo. Vivir debe ser una ofrenda, un ejercicio, como dicen todo empieza por casa”, dijo al darle ese significado memorable a su hogar en una publicación de Instagram en el 2021, mostrando la paz que lo rodeaba. (E)

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