A media mañana, el aroma a canela se filtra entre los locales comerciales del centro de Guayaquil y marca una pausa inesperada en la rutina acelerada del sector.
Detrás de ese olor está La Rollería (Luque entre Chimborazo y Escobedo), un negocio que empezó en casa durante la pandemia y que, por recomendación familiar, dio el salto a local propio.
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“No lo hacía como negocio, los hacía para mí y mi familia hasta que me lancé a hacerlo. Era como un hobby, toda la vida me ha gustado la pastelería. Para mí tener una cafetería o pastelería es un sueño hecho realidad”, cuenta Luisa María Lanata, propietaria de La Rollería.
Tres meses después de su apertura, la marca no solo ha logrado posicionarse en una de las zonas más tradicionales de la ciudad, sino que ya traza un plan de expansión con dos nuevos puntos en la mira –entre ellos menciona Samborondón y vía a la costa–.
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Alma emprendedora
Lanata, de 32 años, es chef formada en dos escuelas gastronómicas y siempre tuvo –afirma– afinidad por la cocina.
Los rollos de canela empezaron como elaboración doméstica hasta que un socio, con un local disponible en el centro de la urbe, facilitó su transición al punto físico.
Este no es su primer proyecto. Antes de La Rollería, Lanata impulsó Inbox, un emprendimiento que opera desde hace cinco años y se especializa en la fabricación de cajas genéricas y personalizadas. La experiencia en producción, proveedores y tiempos de entrega fue parte del aprendizaje previo que luego se trasladó a su marca gastronómica.
Rollos en crecimiento
La jornada comienza a las 06:00, cuando se encienden los hornos y se preparan masas antes de que el centro active su ritmo comercial.
A las 09:30 abren puertas y, aunque el horario anunciado de cierre indica las 18:30, la atención suele extenderse por solicitud de los clientes.
En la etapa inicial Lanata trabajaba sola, produciendo desde casa; después fueron dos. Hoy el equipo suma siete colaboradores.
La propuesta abrió con ocho sabores y actualmente ofrece 16 variedades, entre dulces y saladas. Tiene rollos clásicos de canela sin frosting con toppings (nutella, manjar, Oreo, cheesecake de frutilla, piña), premium (nutella y frutilla, tres leches, mojado de chocolate, pistacho, cheesecake de maracuyá, frutos rojos), sin canela (tocino con queso y pizza).
Además tienen budín de pan y bebidas calientes (chocolate, espresso, capuccino de caramelo, mocaccino), frías (caramel latte, affogato, milkshake, té).
“Este crecimiento se debe al equipo que tengo, por más que sean mis recetas, este mérito no es solo mío, sino de cada integrante, todos juegan un papel importante”, sostiene Lanata, quien al día prepara alrededor de 500 rollos. (I)