Guayaquil vuelve la mirada a la tierra, a la memoria y a los procesos que construyen identidad con la exposición Volviendo al origen, una muestra que celebra los 50 años de trayectoria artística de la artista, arqueóloga y museóloga guayaquileña Mariella García Caputi.
La exhibición se presenta en la Galería Piece of Cake, ubicada en Moderna Plaza, y estará abierta al público hasta el 22 de febrero.
La exposición reúne alrededor de 25 a 26 obras realizadas entre 1974 y 2020, y propone un recorrido cronológico y conceptual por la evolución pictórica de la artista. Óleos, témperas, técnicas mixtas, collage y relieves conforman un conjunto que no solo evidencia cambios formales y técnicos, sino también las transformaciones sociales, culturales y personales que han atravesado su vida y su obra.
Publicidad
A mediados de la década de 1970, cuando García Caputi inició su carrera, el contexto artístico ecuatoriano presentaba múltiples obstáculos, especialmente para las mujeres. En ese escenario, su trabajo fue abriéndose paso hasta consolidarse como una de las voces fundamentales del arte contemporáneo nacional. Hoy, su obra forma parte del patrimonio cultural del Ecuador y es reconocida por su profunda conexión con la tierra, lo ancestral y la memoria colectiva.
El eje curatorial de la muestra está directamente vinculado a una investigación construida a partir del archivo personal de la artista, que reúne imágenes de obras, documentos y material histórico acumulado a lo largo de 50 años.
En ese recorrido aparecen los primeros experimentos pictóricos de García Caputi y la búsqueda inicial de un lenguaje propio. “Explico mis primeros atisbos y experimentos para llegar a un estilo. También los temas que me preocupaban entonces, como cuando el problema era llegar a la luna o el problema era la bomba de Hiroshima”, señala. Más adelante, su acercamiento a la arqueología marcaría un punto de inflexión decisivo en su obra.
Publicidad
“Luego entro a arqueología y descubro los estratos en mi misma pintura, que ya se venía dando, pero sin denominarla de esa manera”, relata. El estudio académico y el trabajo de campo modificaron su mirada sobre la materia pictórica. “Empiezo a ver métodos de excavación y veo que la tierra, que aparentemente es café o gris para todos, tiene un sinnúmero de variaciones en los colores. Ahí hay una modificación en los colores de esa tierra mía, antes y después de estudiar arqueología”.
De ese proceso emerge con fuerza la figurina Valdivia, un símbolo ancestral femenino presente en enterramientos, rituales domésticos y contextos ceremoniales. “Descubro un símbolo fuerte y empiezo a hablar del rol femenino en nuestra sociedad contemporánea”, explica la artista, quien desarrolló tanto su tesis de licenciatura como la de maestría en torno a esta figura. No obstante, aclara que este motivo es solo una parte de un recorrido mucho más amplio.
Publicidad
“El corazón de la muestra es mi evolución pictórica a lo largo de 50 años: cuando comienzo con paisajes, cuando comienzo pintando bodegones, cuando trabajo composiciones con cabezas, cuando aparecen los estratos, cuando pinto la figurina y cuando pinto lo que estoy pintando ahora”, afirma.
Sus obras más recientes abordan temas como la migración, la relación entre sierra y costa, las mujeres, las ancestras y los árboles como metáfora de comunicación.
“Después de 50 años, las nuevas generaciones van a conocer una parte de lo que hemos pintado quienes hemos estado antes. Pero 50 años implican muchos caminos y muchos cambios que es importante ver, porque así se entiende cómo vamos transformándonos de acuerdo a nuestras vivencias”, reflexiona.
En lo personal, García describe este balance como un ejercicio de revisión y reconocimiento. “El arte transforma y la vida transforma. El arte nos permite mirarnos, replantearnos y redescubrirnos. Te das cuenta del camino recorrido y dices: ‘Bueno, está bien lo que hice’. Y más allá de eso, ahí está para el que le sirva”. (E)
Publicidad






