Hoy iniciamos la difusión de algunas paremias o frases populares, para promover su empleo en las jóvenes generaciones.

Enviar, despedir, irse o marcharse con viento fresco. Este adagio denota que el asunto de que se trata se ejecuta de mal modo, con brusquedad, enfado o desprecio: Se fue con viento fresco después de escuchar comentarios desagradables.

La locución «viento fresco», dependiendo del contexto, puede referirse también a una temperatura templada, que produce un viento moderado: Así, con viento fresco, las ramas de los naranjos danzan tapizando el césped con frutos maduros y azahares. El viento fresco hinchó las velas e impulsó la nave sobre las espumosas crestas azules del Mediterráneo.

Marchar o ir con viento en popa. Se emplea en el ámbito marino con el sentido de ‘viento que sopla hacia el mismo puerto al que se dirige la embarcación’: El buque llegó a su destino con viento en popa. Se emplea también como locución adverbial para indicar que una persona tiene bienandanza o prosperidad: Después de tantos infortunios, por fin su vida marcha con viento en popa.

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A buen viento va la parva, a mal viento va esta parva. Son frases metafóricas que se usan para indicar que un proyecto, actividad o rédito va en sentido favorable o desfavorable (parva es la mies que después de ser trillada tiene que echarse al viento para separar el grano de la paja): «A mal viento va esta parva, todo el mal nos viene junto, como al perro los palos» (D. Quijote).

Decir o gritar a los cuatro vientos. Equivale a divulgar algo, a presentar un hecho de manera pública: Tu infidelidad se propaló a los cuatro vientos. (F)

Fuentes:

Diccionario de la lengua española (versión electrónica), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española; Diccionario de refranes, dichos y proverbios (1998), de Luis Junceda. Léxico español para lectores de don Quijote de La Mancha (2010), de Juan Hernández Herrero.