Su verdadero nombre permanece oculto para el mundo y, sin embargo, en 2016, la revista Time la nombró en su lista de las personas más influyentes.

“La historia que escuchamos con más frecuencia sobre la autora italiana Elena Ferrante es la historia de su ausencia: su seudónimo y la elección deliberada de desvincularse del mundo como autora. Sin embargo, es extraño imaginar que una foto o una biografía puedan decirnos más sobre Ferrante que sus asombrosos libros”, escribió entonces la famosa publicación.

Ferrante es una subversiva sutil; lo doméstico, en sus brillantes libros, es una bomba de tiempo que hace tictac demasiado fuerte como para ignorarla”, concluyó Time.

La autora es mundialmente famosa por su conjunto de cuatro novelas denominadas Novelas Napolitanas, publicadas originalmente en italiano y traducidas magníficamente al inglés por la talentosa Ann Goldstein. En español se llaman Mi amiga genial (2012), Un mal nombre (2013), Las deudas del cuerpo (2014) y el último, La niña perdida (2015).

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En 2018, la cadena televisiva HBO se agarró del éxito literario que tuvo su novela L’amica geniale (Mi amiga genial) para producir la serie My brilliant friend, protagonizada por las niñas Ludovica Nasti y Elisa del Genio (foto en la página 13) en los roles de Lila y Elena de pequeñas. La producción ya tiene dos temporadas y, el año pasado, fue renovada para una tercera entrega.

Netflix aplicaría la misma estrategia con su reciente novela, La vida mentirosa de los adultos (2020), un retrato de la transición de una joven llamada Giovanna de la niñez a la adolescencia en 1990.

“Giovanna busca su fiel reflejo en dos ciudades afines que se temen y se detestan: la Nápoles de las alturas, que asume una máscara de refinamiento, y la Nápoles de las profundidades, lugar de excesos y vulgaridades”, según explica el material promocional de Europa Editions. “Ella se mueve entre estas dos ciudades, desorientada por el hecho de que, ya sea alta o baja, ninguna de las ciudades parece ofrecer respuestas o escape”.

Para la producción, Netflix hará equipo con la compañía italiana Fandango. “Los libros de Elena Ferrante han inspirado y cautivado a audiencias en Italia y en todo el mundo, y estamos encantados de llevar su último esfuerzo a las pantallas de nuestra audiencia global. También estamos entusiasmados de continuar nuestra asociación con Fandango e invertir en más historias únicas Made In Italy que creemos que resonarán en el mundo”, comentó Felipe Tewes, director de series originales en idioma local.

Comienzos duros

Su primera novela, El amor molesto (L’amore molesto), se publicó en 1992 (traducida como Troubling Love en 2006). La siguiente, Los días del abandono (I giorni dell’abbandono) llegó 10 años después.

Según recuerda BBC Mundo, para entonces, su editor italiano estaba convencido de que sus textos podían llegar a un público más amplio y trató de encontrar un editor estadounidense para el libro.

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Cuando se dio cuenta de que nadie estaba interesado, abrieron su propia editorial, Europa Editions, en 2005 para publicar a Ferrante y a otros autores internacionales en Reino Unido y Estados Unidos.

En 2012, un año después de su lanzamiento en Italia, Europa publicó la edición en inglés de La amiga estupenda, la primera de las ‘napolitanas’.

La historia fue concebida originalmente como un solo libro, hasta que Ferrante se dio cuenta de que era demasiado larga para un solo volumen.

Una entusiasta reseña de James Wood en The New Yorker en 2013 describió los libros de Ferrante como “novelas intensa y violentamente personales”, y ayudó a ponerla en el radar de más lectores. Y para cuando se publicó el último libro de la serie, La niña perdida (Storia della bambina perduta), en 2015, la fiebre de Ferrante realmente se había convertido en algo grande. Las copias se pasaban de mano en mano, mientras que la gente las comentaba en las redes sociales.

Hasta ahora, las novelas napolitanas han vendido 15 millones de copias en el mundo, se han publicado en 45 idiomas, publicó BBC Mundo.

Y todo sin saber quién está detrás de la creación literaria.

Anonimato perseguido

En un reporte publicado el 2 de octubre de 2016 en The New York Review of Books, el periodista de investigación Claudio Gatti se aventuró a identificar a Ferrante.

Dijo entonces que los registros financieros e inmobiliarios indicaban que la traductora italiana Anita Raja –hija de una judía polaca y un napolitano– era el nombre real de la exitosa autora.

Según informó, hay registros que muestran un aumento drástico en los pagos por parte de la editorial de Ferrante en Roma, Edizioni E/O, dirigidos a Raja desde 2014, cuando las novelas de Ferrante despegaron en todo el mundo.

Entonces, relata también The New York Times, Sandra Ozzola Ferri, una de las propietarias y fundadoras de Edizioni E/O, dijo que no haría comentarios sobre dichas conclusiones. Mientras que Gatti, se defendió diciendo que solo estaba haciendo su trabajo como periodista. “Se supone que debo dar respuestas, a eso me dedico”, expresó.

Alexandra Schwartz, columnista del New Yorker, decidió defender el anominato. “Como muchos –quizá la mayoría– lectores entusiastas de Ferrante, no tengo ningún interés en saber quién es la escritora. No me importa. En realidad, me importa no saberlo”, escribió. “Quedan tan pocas vías, en nuestro mundo digital que todo lo ve y todo lo revela, para el misterio artístico del verdadero, que no se inventa como una obra publicitaria, pero que encuentra sus orígenes en el alma del escritor como una prerrogativa de su capacidad para crear”.

“Ferrante no conoce los detalles de nuestras vidas y no le importa. No conocemos los de ella. Nos encontramos en un terreno neutral imaginativo, abierto a todos”. (I)