El 28 de agosto de 1998, Saidel Brito, recién graduado del Instituto Superior de Arte en La Habana, llegaba al Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre en un vuelo que parecía ser eterno. Desde Cuba, familiares lo llamaban preocupados al escuchar que un avión con el mismo rumbo, La Habana a Quito, había sufrido un trágico accidente. No obstante, el artista había llegado sano y salvo a la capital, pues la vida tenía grandes planes para él aquí, en Ecuador.

Coincidencias lo llevaron a mudarse a Guayaquil, donde finalmente decidió establecerse. Dos años después tuvo a su primogénita y comenzó a ganarse los ojos y el corazón de la sociedad que cayó enamorada de su talento en el arte visual. Lo llamaban ‘el grande’, sus obras se hicieron populares y finalmente vio en Ecuador la oportunidad de posicionarse como uno de los artistas contemporáneos más relevantes de la urbe porteña.

El artista cubano Saidel Brito. Foto: cortesía María Fernanda Landín

Un destacado artista cubano contemporáneo en tierras ecuatorianas

A la fecha, Brito ha realizado decenas de trabajos que han dejado una marca significativa en el mundo del arte contemporáneo. Con una trayectoria rica en experiencias educativas y exposiciones notables, Brito se ha convertido en un referente en la escena artística de Guayaquil y más allá.

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En el país ha forjado su carrera artística y académica de manera destacada. Se enorgullece de ser magíster en Educación Superior por la Universidad Casa Grande de Guayaquil, de haber cursado un doctorado en Ciencias del Arte en la Universidad de las Artes de Cuba y de su actual docencia en la Universidad de las Artes de Guayaquil.

En su carrera artística, Saidel Brito ha protagonizado un impresionante número de exposiciones personales y colectivas. Ha llevado su arte a Asia, Europa y América, donde se ha enriquecido culturalmente para luego proyectar estas realidades en sus poderosos cuadros.

Saidel Brito contemplando una obra de la serie 'Hermano Pueblo'. Foto: cortesía maría fernanda landín

El hermano pueblo vendría a ser su más reciente y personal serie que recolecta obras que ha creado en estos 25 años, en Ecuador. “Es un autorregalo por mi llegada. Contiene algunas piezas a modo epítome de series de investigaciones desarrolladas a lo largo de mi carrera”, explica el artista.

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Dentro de la exposición hay dos retratos preciados que el autor rescató. Son dos dibujos que creó cuando tenía 15 años y desde que los halló se mantienen como parte de su colección privada. Los dibujos se llaman Paúl I y Paúl II.

En la exposición que está presente en la galería del Guayaquil Country Club y que estará vigente hasta el 30 de agosto también se hallan diferentes núcleos de trabajo suyos, en distintas geografías y distintos procesos históricos, desde su punto de vista como artista latinoamericano. “Para mí el arte está en estar atento, alerta a lo que veo, a lo que amo, las lecturas de prensa. Puedo sacar referentes de Netflix, de una novela, de una conversación. Para mí el arte es la manera en que yo traduzco mi experiencia vital”, relata.

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'Hermano Pueblo' está disponible desde el 16 de agosto en la galería del Guayaquil Country Club.

El reunir todo su trabajo en una exposición que tenga cohesión fue juntar distintos referentes históricos, aquello que aparentemente no tiene sentido o está desvinculado y de donde nacen zonas de contacto y un nuevo mundo imaginario. “Mi trabajo se cobija, de alguna manera, en aquellas empresas altamente politizadas del alto modernismo que traslaparon su trasfondo ideológico con las pinceladas desbordantes, el gesto y la mancha caligráfica”, indica.

La serie explora las capacidades expresivas que están contenidas en este tipo de gráfica, donde la propaganda y el cartel político se trastocan con la propia indagación pictórica y con los juegos retóricos contenidos en esas visualidades. (E)