Fui con mi hija a Odisea en Plaza Moderna. Queríamos probar cervezas y picar. Había ido al local de la avenida Benjamín Rosales y lo disfruté. Fabrican una excelente cerveza, y el local tiene una vista sensacional, por lo que fuimos a conocer el de Samborondón.
Había una sola mesa además de la nuestra. Al ordenar, el mesero nos informó que tenía que retener la tarjeta de crédito en la caja antes de ordenar nuestra cena. Al decirle que pagaríamos en efectivo, nos pidió un depósito anticipado en garantía, por lo que naturalmente decidimos levantarnos y buscar suerte en otros lares.
Llegamos a La Piazza Samborondón, a probar Roti, que es la modificación resultante de la parrilla que hasta hace poco estuvo ahí.
El ambiente del sitio está mucho mejor. Con elementos y decoración de una vaquería, acorde a su carta. El servicio es bueno, sumamente atento y conocedor de su menú.
Tuvimos que cambiarnos de mesa por una pareja de padres maleducados que permitían que su hijo, cuya edad no frisaba los dos dígitos, escuchara a todo volumen en su teléfono lo que parecían ser videos de chistes en redes sociales, asumo. Siempre me impresiona corroborar que no existe sitio como la mesa para conocer los modales y la educación de una persona.
Las servilletas de papel, en un restaurante que no es de comida rápida, a mí, en lo personal, me afecta negativamente.
Los precios de Roti son muy asequibles. Extrañamos que no tenga vinos en su oferta, por lo que, a falta de pan, buenas son las tortas, y la sangría resultó bastante agradable, con frutas frescas, a menos de $ 5.
La cocina de Roti debe prestar más atención a los detalles. Pedimos la picada del chef, que constaba de un dúo de salchichas alemanas, morcillas de Burgos y pan de ajo. Sin embargo, las morcillas no eran de Burgos y estaban frías. Enviamos el plato a ser calentado. Al pan también le hubiera hecho bien unos pocos minutos más en el horno.
Pasamos a un lomo fino center cut de 300 gramos. El center cut ofrece un producto mucho más uniforme, es el corazón o la parte media del músculo, eliminando las puntas, que son irregulares y con textura menos apetitosa. Un buen corte. Sin embargo, lo pedimos término medio sangrante, y llegó bien cocido. Muy cocido. Así que lo devolvimos con la promesa de que regresaría en 10 minutos como Dios manda. Sin embargo, regresó absolutamente crudo. Solo sellado. Una carne en este estado es maravilloso comerla si el corte es espectacular. Lamentablemente con la calidad del ganado local, eso no es posible.
Los platos acompañantes a la carne fueron papas al horno con romero, a la que les faltó algo de cocción y sabor, y un moro. Este último venía con poco fréjol, mucha crema, abundante tocino y queso. A mí me faltó fondo, fréjol y me sobró crema. Pero debo decir que a mis acompañantes, pues se nos unió otra persona, les encantó.
Calidad: 3/5
Ambiente: 3,5/5
Servicio: 3,5/5
Relación precio-calidad: 3/5
Precio: $$
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