La crisis de la mediana edad, sea la década en la que llegue (30, 40, 50 años), ha sido un tema recurrente en el cine. El director quiteño Pablo Arturo Suárez aborda este tema con los lentes de la ‘ecuatorianidad’ y la comedia en su nueva película Nosotros, mi papá y el perro. El título aterriza en los cines este 5 de febrero.

La trama nace de una inquietud personal del cineasta, que revela estar muy cerca del ‘cuarto piso’, enfrentando la edad con las complejas, pero inquebrantables dinámicas familiares.

“Surge desde una conversación con mi hermano, hace muchos años, con la idea de hacer una película sobre la hermandad, pero también una comedia para reírnos de nosotros mismos”, explica Suárez. “Es una película que busca, desde la risa, reflexionar sobre la vida y sobre esta idea que a veces tu existencia puede sentirse como un caballo desbocado y está en ti tomar las riendas para encaminarla”.

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El proyecto fue coescrito con los guionistas Ave Jaramillo y Dani Granja, con quienes intentó alejarse de los tropos predecibles de la comedia comercial para ofrecer una mirada más reflexiva y cotidiana sobre el Ecuador actual.

La hermandad

Uno de los pilares de la historia justamente es la relación entre los hermanos, interpretados por Alejandro Fajardo y Estefano Bach. El director describe esta dupla como un ‘yin-yang’.

Fajardo interpreta a Sebastián, un hombre que, aunque aparenta tener una vida realizada (familia, trabajo, hogar), se siente profundamente desconectado. El actor guayaquileño entiende las ‘crisis de la edad’, asegura. Es parte del proceso natural de la vida.

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Y es una experiencia que le permitió construir un personaje honesto. “Creo que todos tenemos crisis de mediana edad en cada década... A veces uno cree que va por el camino correcto, pero duda mucho porque la vida no te lo pone tan fácil nunca”.

Alejandro Fajardo protagoniza esta comedia que explora la vulnerabilidad masculina y dinámicas familiares. En la foto aparece junto con José Pacheco. Foto: Cortesía

Un aspecto vital del filme es cómo se aborda la vulnerabilidad masculina. Sebastián vive su conflicto en silencio, una característica que Fajardo y Suárez consideran muy real en la idiosincrasia latina, donde la sociedad es exigente con el rol del hombre. Sin embargo, el personaje logra romper ese aislamiento al acudir a su familia, demostrando que la vulnerabilidad es necesaria para la sanación.

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Tiempo y la ausencia

El título de la película no llegó al azar. El perro cumple un rol metafórico fundamental. No es solo una mascota, es el hilo que conecta el presente con el pasado de la familia. Suárez explica su significado profundo. “El perro simboliza el paso del tiempo... es ese compañero que está presente sin juzgar. También simboliza un poco la mamá ausente; es eso que les une a esa madre de la que siempre están hablando o recordando”.

Antes de su estreno nacional, la cinta ha tenido un recorrido exitoso por festivales en Nueva York (donde ganó mejor película de bajo presupuesto), Toronto, San Francisco y Chile. Según el director, la clave del éxito internacional radica en combinar una temática universal –las crisis familiares– con una idiosincrasia latina muy marcada.

La actriz Montserrath Astudillo provee el 'comic relief' en la trama. Foto: Cortesía

Para Suárez, el cine ecuatoriano tiene un valor único porque, a diferencia de los grandes blockbusters de las plataformas de streaming, su espacio natural sigue siendo la sala oscura: “A mí me encanta porque eso quiere decir que el cine ecuatoriano se ve en el cine. Estamos conectados en la pantalla grande”.

Tanto el director como el actor coinciden en que el público debe darle una oportunidad a esta historia por su humor inteligente y generacional. La película incluye personajes que van desde un adolescente que quiere ser youtuber hasta un adulto mayor, pasando por la participación de la reconocida actriz Monserrath Astudillo, quien aporta el alivio cómico necesario.

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Disponible en salas de Supercines, Multicines, OchoyMedio y Sala Sur. (E)