¿Qué nos queda cuando el mundo exterior se calla y no hay dónde silenciar los propios pensamientos? Lidiar con la propia presencia puede resultar intolerable en ciertos momentos de la vida y es justo allí donde el cineasta Javier Andrade y la actriz y guionista Anahí Hoeneisen encontraron la historia que querían contar en la película Lo invisible, de 80 minutos de duración y que se estrenará en las principales ciudades de Ecuador el próximo jueves 21 de abril.

En la cinta, filmada entre 2017 y 2019, un silencio abrumador envuelve al espectador mientras la cámara acompaña de cerca a Luisa (Hoeneisen), de 45 años, quien llega a casa de un centro psiquiátrico después de sufrir una depresión posparto.

Los atardeceres y paisajes de la Sierra ecuatoriana destacan en la fotografía.

Las puertas del auto se cierran, un bebé llora, los tacones pisan una escalera y un secador de cabello se enciende en un intento por devolverle un poco de su autoestima. Los primeros minutos no necesitan diálogos para saber lo que el interior de la protagonista grita en la mitad de un majestuoso paisaje de la Sierra ecuatoriana.

Mientras ella intenta retomar esa rutina que le devuelva la mujer que solía ser, la sala de cine se convierte en una habitación más de esa casa donde el público se siente invitado a ser parte de la intimidad de su hogar, acompañarla, observarla y también es tentado en más de una ocasión a intervenir en su ayuda.

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Más allá de su diagnóstico médico, la actuación de Hoeneisen conecta rápidamente con la angustia que cualquiera podría experimentar al enfrentarse a una situación incierta, con esos gritos ahogados que suelen estallar cuando el dolor es muy intenso, pero que solo los escucha quien lo sufre. La mirada de Andrade se acerca a cada uno de sus momentos en el instante justo y por el tiempo necesario para que golpeen y conmuevan a quienes miran el largometraje.

Siguiendo la sugerencia de su terapeuta, la protagonista decide enfrentar su desesperanza corriendo por largos tramos rodeados de vegetación y un espectacular cielo azul, aunque quizás bajo su mirada todo continúa luciendo gris. ¿Acaso se puede correr de uno mismo?

Matilde Lagos es Rosita, la nana de Luisa. La actriz de carisma especial se ha dedicado los últimos años al canto y al baile folclórico.

El relato avanza por los intentos desesperados de Luisa por despertar sus sentidos: una caricia, un vino, una conversación, una travesura, una fiesta o el tierno cuidado de su nana, quien la acompaña desde que tenía 12 años.

La película está llena también de los elementos de una vida plena de la que la protagonista se siente ajena y, gracias a ciertos planos, también el espectador, como en aquel momento de sentarse a la mesa luciendo el mejor vestido y peinado solo para tener una conversación en la que todo el peso cae sobre el propio cuerpo y las voces de los otros se oyen distantes y vacías, pero igual hay que responder.

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Los planos transmiten las emociones y perspectiva de la protagonista.

¿Qué podrá liberarla de sí misma? Un suave canto final acompañará a la protagonista cuando enfrenta su oscuridad.

El largometraje tuvo su estreno mundial en septiembre del año pasado en la cuarta edición del Festival Internacional de Cine de Toronto - TIFF, evento seguido por la industria del séptimo arte a nivel global. Posteriormente el filme se proyectó en el Festival Internacional de Cine de Bergen (Noruega), en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva (España), en el Festival Internacional de Cine de Tbilisi (Georgia), en el Festival de Cine de Málaga (España) y en el Miami Film Festival (EE.UU).

Además de Hoeneisen, actúan Gerson Guerra, Paola Navarrete, Leydi Gómez Roldán, Cristina Marchán, Juan Lorenzo Barragán, Pablo Terán, Serena Iturralde, Elena Torres y Matilde Lagos.

Lo invisible estará en cines locales el 21 de abril. (I)