A sus 48 años, la actriz colombiana Cristina Umaña es uno de los referentes latinoamericanos de perseverancia y de un apetito constante por nuevos proyectos. Según comentó en una entrevista exclusiva con este Diario, ese ha sido su motor para abrirse paso en el streaming, llegando a trabajar con plataformas como Netflix, Prime Video y HBO.

En Ecuador nos enamoramos de la telenovela Yo amo a Paquita Gallego (1998). Visto en perspectiva, ¿qué lugar ocupa este personaje en su corazón y trayectoria?

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Recuerdo a Paquita con un cariño inmenso. Yo soy colombiana, crecí viendo telenovelas, por supuesto. Crecí viendo las telenovelas de Julio Jiménez, el guionista y el libretista de Yo amo a Paquita Gallego. Y a mis 22 o 23 años, cuando llegó la posibilidad de hacer esta telenovela fue un gran logro para mí y un sueño hecho realidad. Podía hacer una telenovela de este libretista al que yo admiraba y con el que crecí viendo Los cuervos, El ángel de piedra y ahora yo iba a interpretar su personaje protagónico y recibir el cariño de tanta gente, a través de los años, para mí ha sido un gran regalo y es con lo que me quedo y eso me nutre un montón.

Años atrás hubo quienes sentían recelo de participar en producciones de plataformas digitales, pero tú las aprovechaste, ¿cómo fue ese salto?

El streaming ha traído cosas fabulosas para nuestra industria primero para nosotros, hablo en particular de Colombia, pero también para Latinoamérica, por la oportunidad de poder contar otros géneros distintos al melodrama. Géneros con una mayor calidad, con mayor presupuesto y con una mayor difusión, ha sido muy importante para nosotros y para mi carrera en particular lo ha sido, como fue el caso de Capadocia (2008), la primera serie que tuve la oportunidad de hacer para HBO y que se filmó en México.

¿Te ha traído un nuevo público?

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Un nuevo público también. Ha hecho que mi carrera se expanda de una manera importante y que mi trabajo pueda ser visto por personas de muchas partes del mundo y eso también me ha dado nuevas oportunidades, me ha abierto muchas puertas y todo ha sido muy valioso.

¿Qué te atrajo del personaje de Judy Moncada en Narcos (Netflix)?

La posibilidad de trabajar con Andy Báez, uno de los showrunners de la serie. El trabajar juntos un personaje tan contundente, tan importante en un universo masculino, porque Narcos es una serie de hombres. Y que existiera un personaje femenino tan fuerte era para mí muy atractivo.

La segunda temporada de Jack Ryan (Prime Video) fue una de mis maratones favoritas, ¿cómo fue esa experiencia en ese thriller?

Eso fue también uno de los grandes logros de mi carrera y, digamos, una de las grandes alegrías que he tenido. Cuando me dijeron: ‘quedaste para Jack Ryan’ estaba tan emocionada, Dios mío. Estaba feliz de tener la oportunidad de trabajar con John Krasinski, con Michael Kelly.

¿Cómo es John?

Muy querido por todos, muy simpático. No pudimos compartir mucho en escena, pero lo conocí mientras filmamos en San Diego y luego lo vi nuevamente en Nueva York, donde conversamos también un poco. Es muy amoroso. Pero también pude compartir con Michael Kelly y con Wendell Pierce, quien fue también un gran compañero, me apoyó muchísimo, porque en mis escenas en inglés estaba muy nerviosa, era mi primera vez actuando en inglés y en una serie tan grande.

¿Cuál es el secreto para seguir de pie en esta industria?

La clave para mí ha sido ser absolutamente inquieta con mi proceso como actriz. Yo quiero seguir haciendo cosas nuevas, quiero seguirme deslumbrando con los personajes que me llegan, quiero seguir aprendiendo, investigando, teniendo nuevos retos. Porque yo, por encima de todo, soy actriz, todo lo demás va llegando por añadidura, pero mi pasión, mi motor y mi propósito, el de mi alma. siempre está muy ligado a la interpretación y a todo el éxtasis que puedo sentir en ese camino emocional que yo recorro con cada personaje.