La 71 edición de la Berlinale estrenó hoy Tina, último capítulo en la larga confrontación de Tina Turner con su vida, desde su condición de mujer incombustible, pero al mismo tiempo vulnerable, víctima del maltratador Ike, su ex-esposo.

Rodado por Dan Lindsay y T.J. Martin, el filme, incluido en la sección Berlinale Special y fuera de concurso, responde al esquema clásico de todo documental sobre una estrella, aunque con cierto carácter de alegato contra la violencia de género.

Tina fue una explosiva e idolatrada tigresa, reina del soul, pero al mismo tiempo una mujer a merced de un esposo violento. 45 años después de su divorcio, se le sigue quebrando la voz cuando recuerda ese matrimonio torturante.

Ike Turner (1931-200) le dio apellido y fue su plataforma a la fama. A cambio, convirtió su vida privada en un infierno de violencia.

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El documental repasa la larga secuencia de éxitos de la cantante, las cifras multimillonarias de ventas y los sucesivos golpes privados. Desde la infancia sumida en la pobreza de la niña que fue, llamada entonces Anna Maer Bullock, hasta el abandono de sus padres.

Los orígenes de su carrera musical están ligados a Ike, al que conoció en 1958. De ser una chica más en su grupo pasó a ser su figura dominante y la compañera del líder.

Nada es realmente nuevo en la historia de su vida. Su primera confesión sobre los maltratos de Ike apareció en los 80 en forma de un artículo publicado en la revista People, se recuerda en el filme. En su momento le costó lo suyo decidirse a hablar de ello, explica Tina a cámara.

A esa primera confrontación con su existencia siguió una autobiografía (Yo, Tina), en 1986; luego una película (Tina, Whats Love Got to Do with It), en 1993. Y también un musical (The Tina Turner Musical), en 2018.

El documental ahora estrenado, en esa edición virtual del festival alemán, tiene algo de legado. Tina Turner vive retirada en Suiza desde hace años, junto a su esposo actual, el alemán Erwin Bach, productor del filme. Aparece relajada, apartada casi de la imagen de la mujer indomable que fue, sentada en una butaca de una elegante villa, en Zúrich.

Pero sus ojos siguen emocionando cuando habla de los dramas del pasado. No solo el matrimonio con Ike. También forman parte de su biografía los intentos de suicidio, el difícil camino para reencaminar su existencia tras su separación, o el lastre, y a la vez reclamo mediático, del apellido Turner que decidió conservar como parte de su nombre artístico.

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Siempre según los cánones del género, el documental alterna imágenes de archivo de sus actuaciones más legendarias con material inédito y entrevistas. Ahí están también las aportaciones de algunos colegas y compañeros del pasado, como Angela Basset y Oprah Winfrey, así como del esposo con el que comparte su existencia en madurez, junto a un lago suizo.

Caine, foster, Pfeiffer, otros rostros EE. UU

Entre los 15 aspirantes al Oso de la sección a competición de la Berlinale no hay ningún representante estadounidense. La industria del cine está a la expectativa, nadie se aventura a promociones presenciales europeas ni tampoco hay invitaciones formales a intentarlo, por parte del festival alemán, dadas las incertidumbres actuales y las restricciones de viajes.

No está claro tampoco como será el segmento presencial de la Berlinale. La parte virtual termina el próximo viernes; la dirección del festival ha programado lo que se denomina evento de verano, del 9 al 20 de junio, donde deben proyectarse ya ante el público las 166 películas de sus distintas secciones, además de las incluidas en la competición oficial. Los ganadores de los Osos se conocerán este viernes, pero se entregarán en junio.

En la sección Special son varios los nombres de peso procedentes de EEUU con películas anunciadas como estreno internacional o europeo. Se verá así a Michael Caine protagonizando Best Sellers, una película dirigida por Lina Roessler, centrada en un veterano autor que sigue creando con su vieja máquina de escribir.

También se ha incluido en esa sección The Mauritanian, la película del escocés Kevin MacDonald que le ha dado ya un Globo de Oro a Jodie Foster por su papel de abogada de un presunto terrorista de Guantánamo. Michelle Pfeiffer, por su parte, será una viuda al borde de la bancarrota en French Exit, de Azazel Jacobs.

Todos ellos forman parte del programa virtual. Que lleguen a presentarse en Berlín, en el evento de junio, en algún otro tipo de formato o que su presencia se limite al catálogo -obviamente, también digital- es algo ahora mismo no pronosticable. (I)