Cumbres borrascosas vuelve a la pantalla grande con una interpretación contemporánea de la mano de Emerald Fennell, directora ganadora de un Óscar y un BAFTA, en una producción de Warner Bros. Pictures que se estrenó en Ecuador este jueves 12 de febrero.
La película propone una nueva lectura de una de las historias de amor más intensas y perturbadoras de la literatura, basada en la novela homónima de Emily Brontë, y lo hace desde una mirada autoral que privilegia la emoción, el conflicto y la complejidad moral de sus personajes.
Protagonizada por Margot Robbie y Jacob Elordi, la cinta sitúa en el centro de su relato a Cathy y Heathcliff, cuya pasión prohibida se transforma progresivamente en una experiencia embriagadora. Lejos de idealizar el romance, la historia se despliega como una épica marcada por la lujuria, el amor y la locura, elementos que atraviesan una relación tan magnética como destructiva. El elenco se completa con la participación de Hong Chau, Shazad Latif, Alison Oliver y Ewan Mitchell, quienes amplían el universo emocional y dramático del relato.
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Fennell dirige a partir de un guion de su autoría. Para ella, esta adaptación nace de una conexión profundamente personal con la obra original. “Siempre he tenido una respuesta física a este libro. Lo infinitamente maravilloso de Cumbres borrascosas es, en realidad, Emily Brontë y quién era ella como artista”, afirma Fennell, quien explica que su impulso creativo estuvo marcado por la necesidad de recrear la sensación que le produjo la novela al leerla por primera vez.
Fennell subraya que su versión no busca emitir juicios ni ofrecer lecciones morales. “No es una película didáctica; no adopta ninguna postura moral. El libro en sí es radical en su negativa a juzgar a sus personajes”, señala, y añade que su interés como directora se centra en explorar dinámicas de poder, comportamientos ocultos y tensiones emocionales. “¿Qué hacemos cuando nadie nos ve? ¿Dónde se concentra el poder en la habitación, quién lo tiene y qué pasa si invertimos esas condiciones de poder?”, reflexiona, destacando que la intención fue crear una experiencia cinematográfica que absorba y envuelva al espectador, tal como lo hace la novela original.
Uno de los ejes fundamentales de la película es la construcción del personaje de Cathy, interpretado por Robbie. Fennell describe a este personaje como una figura compleja, feroz y profundamente contradictoria.
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“Es una mujer mimada, caprichosa, feroz, una dama hermosa sin piedad, una estrella de cine atrapada en medio de la nada, sin público”, explica, y subraya que Brontë insiste en retratarla como alguien que disfruta llevar a los demás al límite.
“A Cathy le gusta hacer daño a la gente, le gusta ir al límite para ver hasta dónde puede llegar y seguir siendo perdonada: es una especie de sádica”. Para la directora, el carisma peligroso, la vanidad y la crueldad del personaje solo se equilibran por su amor por Heathcliff, y considera que Robbie logra encapsular todas esas capas.
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Desde su doble rol como productora y actriz, Robbie relata que el guion despertó en ella una atracción inmediata. “Leía las escenas, pero no podía evitar seguir leyendo sus diálogos en mi cabeza y pensar en cómo las interpretaría”, recuerda.
Al terminar el texto, tuvo claro el peso del personaje: “Cuando terminé el guion, pensé: ‘Vaya, la actriz que interprete a Cathy... Será un papel excepcional’”. Aunque dudó antes de proponerse para el papel, finalmente lo conversó con Fennell, motivada por el deseo de trabajar con ella frente a cámara tras haber colaborado previamente detrás de escena. (E)







