El nombre de la comunidad shuar de Kumar, cantón Taisha, en Morona Santiago, se escuchó durante el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, donde se estrenó el 21 de abril la película Nunkui, en competencia oficial.
El filme fue seleccionado también para el Festival Internacional de Cine de Mujeres de Dortmund y Colonia, en Alemania. Su directora, la ecuatoriana Verenice Benítez, quiso explorar el mito shuar del espíritu femenino de la tierra y la fertilidad, y lo hizo a través de Nunkui, una adolescente que encuentra en la huerta su conexión con las plantas, los animales, los espíritus y su familia, sobre todo con su abuelo, interpretado por el líder Domingo Ankuash.
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El mundo alegre y cálido de Nunkui se abre para mostrarle la realidad de los conflictos mineros en la cordillera del Cóndor, hogar ancestral del pueblo indígena shuar.
Nunkui alterna entre el castellano y la lengua shuar chicham. Así lo quiso Benítez, quien es también la guionista. Durante los últimos siete años se quedó en Ecuador, entregada a este proyecto; y, ahora que se ha estrenado, volvió a Francia, donde reside.
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“El trabajo de Nunkui empezó en el año 2011. Entonces yo vivía en París. Hacía idas y vueltas. Fui a la cordillera del Cóndor. Cerca de Gualaquiza (la Perla de la Amazonía, pueblo mágico de Ecuador) hay una comunidad shuar que se llama Kupiamais, y ahí vivía y vive Domingo Ankuash”.
Hasta 2013 Benítez se dedicó a la investigación teórica y práctica, y de esto resultó un laboratorio de cine, Etsa Nantu, dirigido por Ankuash. Era un intercambio. “Yo formaba a un grupo de gente interesada en conocer sobre el audiovisual y Domingo y su familia me iban a ayudar a hacer una película autoral”.
En esa familia de numerosas mujeres conversó con Verónica Pérez Ankuash, que le contó su vida. “A partir de eso se inició la escritura del guion”, que se fue modificando a medida que Benítez escuchaba a mujeres de esa y otras comunidades. “Me parecía muy interesante hablar de una niña que se vuelve mujer. Es lo que en el cine se llama el coming of age, esa transición. Es un despertar de esta niña a una realidad complicada”.
La locación elegida para el rodaje fue Kuamar, a dos horas de Macas. Allí, un grupo de antropólogos había estado trabajando y había hecho ejercicios de teatro del oprimido, una actividad impulsada por el líder Manuel Maiche, cuya familia, especialmente las hijas, se dedicaron al teatro y la danza.
La decisión de grabar en Kuamar se tomó en asamblea, que es el proceso habitual, y llegaron a un acuerdo de coproducción. Así empezaron el casting y los ejercicios actorales.
Para Nunkui se escogió a Sana Maiche, en ese momento una niña de 12 años (ahora tiene 17). Trabajaron con el preparador de actores colombiano Carlos Fagua Medina, con la directora de fotografía francesa Pascale Marin y “con un equipo excelente”: el director de arte César Cárdenas, la jefa de producción Cristina Serenísima Castillo, el editor Carlos Ruiz-Tagle, el diseñador de sonido Juan José Luzuriaga, Arsenio Cadena en el sonido directo y el compositor Sebastián Jatz.
“Desde el principio supe que es una película que debe hacerse con la gente y no sobre la gente”, enfatiza Benítez, que valora que Nunkui sea el resultado de una comunicación horizontal. “Todo lo que hemos realizado ha sido de forma comunitaria. Ese es el espíritu de Etsa Nantu Cámara Shuar”. El laboratorio funcionó durante diez años. El tiempo, en lugar de jugarles en contra, actuó a su favor.
“Es un proceso de largo aliento en el cual lo que prima es el proceso”, dice Benítez. “Yo creo que, si se trabaja con gente de pueblos y nacionalidades, hay que pasar primero por un proceso de conocerse, respetarse, crear acuerdos. Y la historia tiene que ser lo más cercana posible al mundo que uno está contando, para no repetir prejuicios culturales”.
De Etsa Nantu han salido seis cortometrajes, entre ellos Aja shuar, de Franklin Mankash, que documenta la huerta shuar. También dos cortos de ficción que narran mitos fundacionales de la cultura shuar, Iwianch y Tsunki. Y un primer corto de La historia de Nunkui, relato que cobró su forma definitiva en la película que se estrenó el mes pasado.
“Acabamos de participar en el festival más grande de cine feminista de Europa, el Frauenfilm Festival. Ganamos una mención de honor. Estuvimos en la competencia oficial. Es nuestro interés hacer la premier en Francia y en Ecuador y hacer todo el tour de festivales durante este año y el próximo”.
Nunkui fue producida por Isabela Parra Caleidoscopio Cine en coproducción con Raki Films (Chile), Autentika Films (Alemania) y en asociación con Etsa Nantu y Nua Films. El nuevo proyecto de Benítez es Osa del Chocó, contada desde el punto de vista de una osa de anteojos. (F)