En un futuro muy cercano, el aumento vertiginoso de contaminación ambiental habrá producido efectos pavorosos en todo el planeta. Acostumbrados a respirar mal y a alimentarnos peor aún, sometiéndonos además a una cirugía estética cada vez más invasiva, a controlar las emociones privilegiando la relación con los dispositivos electrónicos, la humanidad se precipita hacia un mañana obscuro y perturbador, heridos en mente y cuerpo, incapaces de aceptar la decadencia de nuestro propio físico. Las pesadillas de David Cronenberg desfilan así una tras otra en Crimes of the future, uno de los títulos más esperados en Cannes, en su Sección Oficial.

Más allá de marcar el retorno del director canadiense a la Croisette, después de ocho anos con Map of the Stars, esta entrega contiene la medula de toda su inspiración artística: “Como cineasta propongo inquietudes, pero no ofrezco respuestas. Realizar una película equivale a cumplir una exploración filosófica. Mis obras están fundamentadas en la exploración del cuerpo, ya que es el primer dato que existe sobre la existencia de la humanidad. Escapar de esta realidad física significa caer en la fantasía sin lograr comprender lo que la violencia puede provocar”.

Ya ganador de un Premio del Jurado en Cannes en 1996 por Crash, Cronenberg fue acogido con largos aplausos en el certamen francés, tras la premier mundial de Crimes of the future. Junto a él, el gran elenco de esta ciencia ficción que combina arte y transhumanismo: Viggo Mortensen, Kristen Stewart y Scott Speedman y Léa Seydoux. “La escribí hace 20 años, pero ya se podía sentir como todo esto se avecinaba, este tipo de propiedad y control opresivo, los problemas aun latentes de los derechos sobre nuestro propio cuerpo a los que nos someten los gobernantes. Reconozco que la película aborda, aunque no de manera formal, la interrogante de quien posee el cuerpo de quien”, prosiguió.

“La historia se repite constantemente, porque siempre habrá alguna clase de gobierno que quiera controlar a su población. Y ese control incluye tu cerebro. Esto solo quiere decir, nuevamente, que el cuerpo es la única realidad”, añadió. “Esta no es abiertamente una película política. Pero para mí, todo arte es político. Una expresión profunda de cultura, contexto e intelecto, con un lenguaje muy específico. Entonces se podría decir que en ese sentido si es de fondo político, aunque como autor esté consciente o no de ello”, explicó.

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Crimes of the Futurese se centra en la relación entre dos socios artistas de performanceque que escenifican la metamorfosis de sus órganos en espectáculos de vanguardia. La investigadora de la Oficina del Registro Nacional de Órganos, sigue de cerca sus prácticas. Es entonces cuando un grupo misterioso aparece para aprovecharse de la fama de uno de ellos con el fin de revelar al mundo la próxima etapa de la evolución humana. “Todas mis películas son muy íntimas”, aseguró el cineasta. “De hecho, lo que más he filmado en mi vida ha sido el cuerpo humano y lo que propongo con este filme es un debate sobre la condición humana a partir del cuerpo”, enfatizó.

“Recuerdo que cuando escribí el guion, nadie hablaba de microplásticos. Pero en un estudio reciente se hallaron restos de estas sustancias en un gran porcentaje de los cuerpos humanos estudiados. Una opción, pienso yo, sería limpiar todos los océanos y cuerpos humanos de este material. Pero eso no es posible, así que la alternativa es aceptarlo. Una sugerencia con algo de verdad, porque hay científicos que están investigando la posibilidad de comer plástico”, comentó referente al hecho de que en su historia hay personajes que lo ingieren.

Cronenberg remató este encuentro con la prensa con su posición frente al comportamiento de la derecha gubernamental: “En Canadá opinamos que todos en los Estados Unidos están completamente locos y no puedo creer lo que dicen los funcionarios electos. Hemos hablado de Putin y la invasión de Ucrania, pero al mismo tiempo en la frontera sur de Canadá se tiene una sensación extrañamente similar. Sin duda, son tiempos extraños.”.