Protagonizada por Brad Pitt, el filme F1 compite este año en cuatro categorías en la edición 98 de los Premios Óscar 2026: Mejor película, Mejores efectos visuales, mejor sonido y Mejor edición/montaje.

Jorge Toledo, director y productor ecuatoriano, quien hasta este domingo presenta en Machala, la obra Los chicos Only Fans (con la actuación de Cecilia Cascante, Sebastián Tamayo, Jefferson Herrera y Martín Calle), nos reseña las fortalezas de esta producción que tuvo como asesor al campeón Lewis Hamilton.

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¿Por qué debería ganar F1 como Mejor película?

Al empezar a escribir sobre esta fascinante película debemos arrancar motores con Brad Pitt una de las leyenda en vida de Hollywood. Películas tan contradictorias en sus géneros y personajes pero a la vez tan cercanas y espectaculares como Snatch, Moneyball, Fight Club, Siete años en el Tibet, Troya, Seven, en fin no se puede ser injusto o desleal como director desconociendo el talento de Brad en Pitt.

En F1 interpretando a Sonny Hayes una promesa del automovilismo que por un accidente su gloria se ve aplazada, el solo hecho de interpretar teniendo 60 años a un corredor según la historia de 40, demuestra su entrega al personaje al observar un piloto físicamente creíble.

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El carisma innato de Pitt endosado a Sonny hace que en las primeras escenas nos enamoremos del indisciplinado de Hayes, su pasión, rebeldía, y vida descomplicada con la cual nos identificamos muchos, nos atrapa. A mi parecer una actuación soberbia pero es una película comercial y eso no es del agrado de la Academia.

En el reparto destacable como siempre Javier Barden da el apoyo necesario y absoluto para marcar los momentos dramáticos y de gloria dentro de la historia.

El argumento es sencillo sí, pero necesario para el éxito de esta película, creo estamos agotados de historias llenas de giros innecesarios, argumentos complicados no creíbles pero desarrollados así con la única excusa creativa de sorprender a la audiencia, o de intentar fallidamente vendernos la idea de una historia llena de originalidad. Por eso me gusta el argumento soñador romántico y sencillo de F1, es lo que es sin tantos enredos y conflictos innecesarios.

Joseph Kosinski, el mismo que nos volvió a emocionar con Maverick la secuela de Top Gun estrenada luego de casi 40 años de su primera parte, definitivamente es un director que conoce el manejo exacto de la sensibilidad y emotividad dentro de una historia.

Desde sus primeras escenas nos muestra una herida abierta e imperceptiblemente nos conduce como espectadores a sangrar y sufrir con esa herida, pero a la vez de soñar y suspirar con el portador de la herida.

Eso definitivamente es arte y oficio de director, es verdad los efectos y cámaras de punta que nos dan un narrativa visual espectacular es indudable, pero cuántas películas vemos a diario llenas de efectos especiales, pero sin vida sin alma, sin nada más que tecnología de punta que nace desde una fría computadora. Eso no es cine eso no es arte. Una buena historia llena emociones, de personajes que enamoran y nos identifican, eso es cine.

A mi criterio F1 no es una película para críticos criticones que no van a ver cine para entretenerse, divertirse, relajarse sino para amargarse buscando cualquier excusa para decir que es una mala película y así incrementar su ego de crítico.

F1 indudablemente es una película con argumento inteligente, emocionante y necesariamente básico, eso hace la diferencia hoy por hoy. Esa historia sencilla la transforma en un película memorable, convirtiéndose en el film más taquillero (más de 700 millones en el mundo) de la leyenda viviente Brad Pitt.

F1 sino las has visto todavía, te recomiendo verla. (O)