Hace catorce años, una planta transformó su vida. Le ocurrió a Jaime Sídney Arcentales León, agrónomo manabita de 49 años. Su historia me la cuenta, a cielo abierto y bajo el sol, en Durán, ciudadela Panorama, donde está su vivero de plantas medicinales, donde reina la dulcamara –cuyo nombre científico es Kalanchoe gastonis bonnieri-.