Richard Carapaz no luce la sonrisa de 2019, cuando consiguió dos triunfos de etapa para luego rematar su primera conquista de una gran vuelta en el Giro de Italia. No parece el mismo. El ecuatoriano se muestra serio en zonas mixtas, en ruedas de prensa, en cada palabra, según destaca diario As.

Y es que el ecuatoriano de Ineos Grenadiers no consigue distanciar a sus inmediatos rivales, Jai Hindley y Mikel Landa, quienes le están poniendo las cosas realmente difíciles.

En esta 16.ª etapa, como ya advirtió en días previos, saldría a defender y eso le hizo conservar la maglia rosa por solo 3 segundos, después de que el australiano le volviese a ganar al esprint. Y ya van tres, después de Blockhaus y Turín.

A base de bonificaciones, ya suma 21 segundos, el corredor del Bora-hansgrohe puede inclinar la balanza en este Giro, algo que el ecuatoriano tiene en cuenta.

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“De cara al final, vimos a Landa y Hindley que también están fuertes. Almeida ha cedido algunos segundos y, sobre todo, creo que la clasificación va a estar en mínimos detalles. Las bonificaciones van marcar mucho. Son considerables y este Giro va a estar en mínimos detalles. Landa, Hindley y yo estamos casi en las mismas condiciones”, apuntó el ecuatoriano.

No obstante, aunque la Locomotora afirma no sentir preocupación, su rostro le delata. “Hemos visto que Hindley es muy fuerte y en estos finales es más rápido que yo. Pensando en el final, quedan etapas importantes por recorrer, sobre todo la etapa del sábado, para pensar en Verona”, dijo Carapaz.

El líder de la ronda italiana confirmó además que está conforme con la exigua renta que ahora mismo le vale para ser líder: “Seguimos conservando la maglia rosa. Los que tienen que atacar son otros. Hoy se ha visto la fatiga en muchos corredores y eso puede marcar el final. Pienso en el día a día y es todavía muy duro lo que queda”. Seguro que la procesión va por dentro. (D)