La octava etapa del Giro de Italia, con salida y llegada en Nápoles, con un recorrido corto, pero enrevesado de 153 kilómetros, fue para el belga Thomas de Gendt (Lotto Soudal) en un reducido esprint y en la que el español Juan Pedro López (Trek Segafredo) no tuvo problemas para retener la maglia rosa.

De Gendt hizo valer el ataque que protagonizó a 42 kilómetros del final junto a su compañero y compatriota Harm Vanhoucke (Lotto Soudal), el italiano Davide Gabburo (Bardiani CSF) y el español Jorge Arcas (Movistar).

Tras De Gendt cruzaron la meta, Gabburo en segunda posición y Arcas en tercera.

Juanpe López llegó junto al pelotón y seguirá luciendo por quinta jornada consecutiva la maglia rosa, a la espera de la temida llegada este domingo al Blockhaus en un noveno día de alta montaña y esperado por los máximos favoritos para empezar a pulsar tanto sus propias fuerzas como las de sus adversarios.

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El ecuatoriano Richard Carapaz, líder del Ineos Grenadiers y que en la etapa del jueves cruzó décimo la meta, terminó en el puesto 38, por detrás de su compatriota y compañero de escuadra, Jhonatan Narváez, que se coló en la plaza 34, ambos después de un tiempo de 3 minutos y 33 segundos del vencedor de la jornada.

Carapaz cayó un puesto en la clasificación general, al duodécimo casillero, a 2 minutos y 6 segundos de Juanpe López. La Locomotora del Carchi tiene por delante al francés Romain Bardet (2:06) y al australiano Richie Porte (2:04), al español Pello Bilbao (2:00), al portugués Joao Pedro Gonçalves (1:58), al neerlandés Wilco Kelderman (1:55), al belga Mauri Vansevenant (1:47), al británico Simon Yates (1:42), al francés Guillaume Martin (1:06), al estonio Rein Taaramäe (00:58) y el alemán Lennard Kämna (0:38).

Desarrollo de la etapa 8 del Giro

Un ataque a 42 kilómetros de la llegada de De Gendt junto a su compatriota y compañero de equipo Harm Vanhoucke (Lotto Soudal), el italiano Davide Gabburo (Bardiani CSF) y el español Jorge Arcas (Movistar) fue el bueno de una jornada en la que desde el mismo banderazo de salida no dio respiro a los participantes.

El pelotón paró en el kilómetro cero para reintegrar a algunos ciclistas con problemas técnicos, pero fue dar la salida y formarse un primer grupo de seis unidades ante un pelotón que parecía mantenerse a la expectativa de lo que aconteciese.

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Con el sexteto abriendo camino, los movimientos en el grupo empezaron a sucederse con otra media docena de corredores intercalados hasta que por detrás el siempre inquieto neerlandés Mathieu van der Poel (Alpecin Fenix) decidió tratar de incorporarse al grupo cabecero.

El nombre del nieto de Raymond Poulidor apareció una y otra vez en los momentos decisivos de esta octava etapa y no dio respiro a los hombres que se disputaron el triunfo hasta los metros finales.

Van der Poel llegó a la fuga y trató de acelerar todavía más el ritmo para abrir hueco, pero sin encontrar la complicidad de sus acompañantes. Así, decidió intentarlo en solitario pero nadie en el ese reducido grupo estaba dispuesto a permitir su aventura.

Tras una veintena de kilómetros completados, al frente de la carrera quedó conformado un reducido pelotón de veintiuna unidades con varios especialistas en cazar etapas, como Van der Poel, el belga Thomas de Gendt (Lotto Soudal), el eritreo Biniam Girmay (Intermarche Wanty), el colombiano Harold Tejada (Astana) o el italiano Diego Ulissi (UAE Emirates), entre otros.

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El único representante español que se coló en el grupo delantero fue Jorge Arcas, aunque entre todos ellos el más destacado y peligroso para la general era el francés Guillaume Martin (Cofidis), ubicado a solo 4:06 del rosa de Juanpe López.

Tras mantener algunos kilómetros un pulso con el pelotón, los fugados empezaron a ver como poco a poco la ventaja crecía con el gran grupo, pero sin llegar a ser preocupante. Además, por detrás nadie parecía dispuesto a desentenderse de la etapa y la diferencia no llegó a situarse en términos preocupantes.

Los hombres del líder dieron un paso al frente de los perseguidores para dejar claro que al menos hasta ver como responderá Juanpe López en el Blockhaus no estaban dispuestos a regalar la rosa y la barrera de los 3 minutos no iban a dejar superarla.

Después de un equilibrado pulso entre los hombres de punta y el gran pelotón, la caja de los truenos volvió a activarse en la ascensión de lago Lucino a 46 kilómetros de la línea de meta.

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No podía ser otro que Van der Poel, pero se encontró una contundente respuesta por parte de sus oponentes que no le dejaron ir más allá. El tira y afloja entre unos y otros duró unos kilómetros, pero sin llegar a consolidarse, aunque más de uno ya no pudo reintegrarse a la cabeza.

Casi sin esperar a tomar aire, esa fue la clave para la resolución de la etapa, solo 4 kilómetros después del primer ataque llegó la réplica de un cuarteto que sí que fue capaz de abrir hueco, en un momento en el que en el pelotón del líder veía crecer la diferencia hasta los 4 minutos.

El viejo zorro De Gendt leyó a la perfección lo que podía pasar y sabía que ese iba a ser el movimiento que podía ser definitivo.

Thomas de Gendt y Harm Vanhoucke (Lotto Soudal), el italiano Davide Gabburo y Jorge Arcas tuvieron claro que podía ser su oportunidad, no podían dejarla pasar y aunaron fuerzas. Todos entraron a colaborar y la ventaja empezó a acercarse al minuto.

Ante esa perspectiva, Van der Poel, Girmay, Martin, el holandés Wout Poels (Bahrain Victorius) y el suizo Mauro Schmid (Quick Step Alpha Vinyl) trataron de poner remedio a una situación que se les complicaba por momentos, pero tras un primer recorte importante de tiempo volvieron a ver como el cuarteto volvía a rodar por encima del medio minuto.

A los cuatro de cabeza no se les descompuso el rictus y siguieron a lo suyo, recibiendo noticias cada vez más positivas de que podían estar ante su oportunidad de hacerse con un triunfo parcial. De ellos solo uno, De Gendt con 16 victorias parciales, sabía lo que era levantar los brazos en señal de triunfo. El resto soñaba con inaugurar su palmarés con nada más y nada menos que una etapa en una grande.

El pulso siguió vivo. La última subida dentro de los 10 últimos kilómetros y con Nápoles a la vista, dejó a la cabeza de sus perseguidores a solo 16 segundos. Todavía podía pasar cualquier cosa y con Van der Poel y Girmay por detrás, que lanzaron una nueva andanada a falta de 8 kilómetros, nadie podía dar nada por seguro. El neerlandés y el eritreo los tuvieron en el punto de mira, incluso con la pancarta de meta acariciándola, pero no los cogieron.

Por detrás también hubo algún movimiento y el alemán Lennard Känma (Bora Hansgrohe) trato de sorprender a 10 kilómetros, en el último tramo de subida, a Juanpe López que no tuvo problemas para controlarlo. (D)

Giro de Italia (etapa 8) - Relato en vivo

(D)