La desactualización y abandono que caracterizan a las instalaciones del Complejo Garay-Vallarino, sede del Mundial de Natación de Guayaquil 1982, no permitirían que vuelva a albergar ni siquiera una competencia sudamericana, como sí ocurrió en 1939, 1964 y 1978. Hoy, dicho escenario está obsoleto.