Cecilia Batioja, de 23 años, recibió un gran susto la noche del pasado jueves, cuando la humilde vivienda de caña en que habitaba en la coop. Brisas del Salado, en la isla Trinitaria, cayó a las aguas del estero Mogollón, a causa del deslizamiento del terreno donde se asentaba, el que se habría ablandado por las lluvias de los últimos días y el aumento de la marea.
“Estaba afuera y mientras abría la puerta escuché que traqueteó todo y corrí a tomar a mi hija, pero el agua estaba demasiado alta y todo se vino abajo”, narró la damnificada.
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La mujer contó que en el momento en que trataba de nadar para rescatar a dos de sus hijas, un vecino se lanzó a salvarlas y se hirió con las piedras filudas y basura acumulada en el sitio.
Minutos después arribó una ambulancia de Bomberos para transportar a la hija menor (de 8 meses) de Batioja hasta el hospital Francisco de Ycaza Bustamante. Horas después la pequeña fue dada de alta y ayer dormía arropada a la intemperie con evidentes hematomas.
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En la covacha vivían Batioja, su esposo (que por estos días labora en la isla Puná) y sus tres hijos. Ella afirmó que hace aproximadamente un año fue censada por el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda.
Al pie de la orilla yacían los pocos enseres que se pudieron recuperar, que la familia esperaba poder reutilizar.
El MIES-INFA indicó que se acercaría un equipo técnico para levantar información y posteriormente entregar ayuda humanitaria a la familia, el que podría incluir el alojamiento en un albergue de la institución.
A su vez la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) afirmó que la tarde de ayer entregaría alimentos y kits de limpieza.