Luis Quinteros es uno de los cientos de usuarios que ha tenido que adaptar su rutina de entrenamiento ante el nuevo toque de queda vigente desde el domingo 3 al 18 de mayo.

La restricción, que prohíbe la libre circulación desde las 23:00 hasta las 05:00, ha obligado a varios gimnasios y centros de entrenamiento a ajustar sus horarios de atención.

En estos establecimientos han optado por abrir más tarde y cerrar más temprano a fin de cumplir la medida de toque de queda.

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Esto también ha variado la rutina ersonas que, debido a extensas jornadas laborales, aprovechaban las horas de la noche para realizar actividad física.

Esta dinámica ha resultado cambiada, ya que a partir de las 23:00 rige la restricción de circulación, reduciendo el margen disponible para entrenar y volver a tiempo a casa.

De igual forma, quienes acostumbraban ejercitarse a las 05:00 o 06:00 han tenido que reorganizar sus horarios.

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En el caso de Luis Quinteros, antes solía entrenar a las 05:00, previo a su jornada laboral.

Sin embargo, con la limitación de movilidad, ahora asiste al gimnasio en horas de la noche, alrededor de las 20:00.

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Según relató, llega a su vivienda cerca de las 19:00 y, sin mayor pausa, se traslada de inmediato a un gimnasio ubicado en un centro comercial de La Aurora, en el cantón Daule.

A diferencia de su rutina anterior, cuando podía ejercitarse con mayor tranquilidad hasta las 22:30, ahora debe hacerlo contra el reloj, con el apuro de regresar a casa antes de que inicie el toque de queda.

“No me da ese margen de por lo menos una hora que tenía antes. Es más pesado para mí porque no tengo tiempo de descansar y comer algo. Llego a casa y por las mismas salgo al gym”, explicó.

Henry Piguave también ha tenido que modificar su rutina debido a las restricciones de movilidad.

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Antes, entrenaba entre las 21:00 y 22:30, una vez concluida su jornada laboral. Sin embargo, con la vigencia del toque de queda, ahora procura ejercitarse únicamente los días en que logra regresar más temprano a casa.

Piguave trabaja fuera de Guayaquil, por lo que su jornada inicia desde las 06:00 y se extiende hasta la noche.

Habitualmente retorna a su vivienda cerca de las 20:30, lo que reduce el margen de tiempo para realizar actividad física.

Según explicó, anteriormente no enfrentaba mayores inconvenientes, ya que el gimnasio al que asiste, ubicado en el sur de la ciudad, atendía hasta la medianoche.

“Al trabajar fuera y llegar de noche se me complica, porque el gimnasio ya está cerrado”, señaló.

Dueños de gimnasios ajustan horarios

Por otro lado, los dueños de gimnasios también han modificado sus horarios para acogerse a la medida.

Samantha Mejía, propietaria de un gimnasio en Samborondón, también ha debido ajustar la operación de su negocio frente a las restricciones de movilidad.

Su establecimiento, que habitualmente atiende desde las 05:00 hasta las 22:00, modificó ligeramente el horario de apertura para adaptarse al nuevo contexto.

Debido al toque de queda, ahora abre 15 minutos más tarde, con el objetivo de facilitar la llegada de sus clientas en las primeras horas del día.

Al tratarse de un gimnasio pequeño, la mayoría de usuarias reside en el mismo sector, lo que ha permitido mantener cierta estabilidad en la asistencia.

“Debido al toque de queda nos hemos adaptado a la situación para no incomodar a nuestras clientas y mantener el servicio. Decidimos abrir 15 minutos después de las 05:00”, explicó Mejía.

Aunque el horario nocturno se mantiene sin cambios, señaló que un porcentaje de clientas ha optado por entrenar en otros horarios, al menos hasta que se normalice la movilidad. (I)