Convicción es la palabra clave de Joaquín Baños, de 17 años, quien tiene claro su propósito de vida: mejorar la calidad de educación en el país, y espera hacerlo formando a más jóvenes.
Él nació en la isla Trinitaria, en el sur de Guayaquil. A los 3 años perdió a su madre a causa de cáncer de mama. Desde entonces la crianza recayó en sus abuelos: Bélgica Plúas y Luis Humberto.
Para Joaquín, ellos son sus pilares. “Mis abuelitos y mi familia han actuado siempre como mis padres y me han cuidado en lo que más han podido”, dice.
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Cuando tenía 13 años empezó a integrarse a espacios estudiantiles en una escuela del mismo barrio. Floreció su gusto por liderar grupos.
Un sueño cerca de cumplirse
El joven venía participando de sesiones y de la primera escuela de liderazgo en el sistema fiscal y en medio de eso llegó una nueva oportunidad: el movimiento UWC (United World Colleges), que reúne a colegios de más de 150 nacionalidades.
“Decidí aplicar. No fue fácil, luego de esperar las respuestas, me hicieron una llamada y la recibí con mucho miedo”, relata. En esa conversación se enteró de que fue becado al 100 % para estudiar en el United World College of South East Asia (UWCSEA) en Singapur por dos años. Esto le abre el paso para instruirse en cualquier universidad del mundo.
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“Me puse a llorar mucho, les avisé de inmediato a mis abuelitos y lloramos juntos porque sabíamos cuánto vale una oportunidad única como aquella”, dice.
Inició con los trámites, pero cuando se hizo los chequeos médicos el doctor le advirtió de una eventualidad que en Singapur no podía solucionar.
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Joaquín tiene pendiente una cirugía maxilofacial desde hace tres años por un quiste. Y las piezas no están completas y requiere de una intervención.
Desde entonces emprendió una campaña para recaudar fondos para esta cirugía y cancelar los trámites necesarios hasta Singapur.
Y en menos de 24 horas de conocerse su historia lo cumplió. Joaquín podrá operarse y alistar sus maletas para ir a Singapur en agosto.
Quiere ser presidente
Joaquín viene de un hogar humilde, su abuelo labora como zapatero, pero ese ingreso no alcanza. A pesar de eso ha aprovechado cada oportunidad que le ha dado la vida.
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Fue parte de Jóvenes Embajadores 2024, del Gobierno de los Estados Unidos, un programa para jóvenes líderes que le permitió estar en ese país mediante un intercambio.
Joaquín sueña con ser presidente de la República para así retribuir su formación actual y la colaboración que recibe.
“Desde que tengo uso de razón hago las cosas con la ilusión de mejorar la educación de mi país. Sé que es complicado. Me estoy preparando para en unos años convertirme en el presidente de la República, es algo tan loco, pero estoy seguro de que lo lograré, no por ideologías sino por mi causa”, argumenta. (I)



