En el cuerpo de María del Cisne Quinga y de su esposo Juan Carlos Triviño se evidenciaban ayer las rasmilladuras que sufrieron cuando rescataron a sus cuatro hijos tras derrumbarse la noche del sábado su vivienda de caña junto con otras cuatro casas, en el estero Mogollón.

“Parecía que era un terremoto. No sabíamos qué hacer”, recordó ayer Quinga mientras recibía medicamentos para sus pequeños en una de las carpas que instaló ayer la Dirección provincial de Salud en la calle Quinta de la cooperativa Esmeraldas Libre, las Malvinas.

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Ahí, un día después de la tragedia, llegaron las autoridades y la ayuda para las nueve familias que vivían en las cinco casas asentadas a orillas del estero. Los colchones, víveres y el agua se entregaron a los perjudicados que fueron censados por personal del Ministerio de Inclusión Económica y Social.

“Ayer (domingo) nos las arreglamos con la ayuda de los vecinos, como pudimos comimos algo”, señaló Jéssica Cerezo, embarazada de seis meses y madre de dos menores de 3 y 4 años. Ella, que vive hace cinco años en la zona, no logró rescatar sus enseres.

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Otros lograron salvar unas cuantas pertenencias como José González, que la mañana de ayer preparaba café dentro de una ruma formada por un colchón, cartones y fundas.

“Cuando queríamos salir el puente que había se había caído así que nos sujetamos de un mangle y los vecinos ayudaron a rescatar a los niños”, dijo el hombre que vivía con su esposa Luz América Solís, una entenada y dos menores.

A la zona llegó el gobernador del Guayas, Roberto Cuero, quien dijo que se estudia la posibilidad de que los damnificados sean considerados en un proyecto habitacional en diciembre próximo. Mientras, dispuso el traslado de los afectados a un albergue.

Dijo que el proyecto Guayaquil ecológico tiene como objetivo fundamental recuperar el estero Salado y a las familias asentadas en esta zona.

Según Cuero, el 95% de las personas censadas está de acuerdo con una reubicación. “Quieren una casa linda, de hormigón armado... toma un tiempo y ojalá tengamos la colaboración de entes locales, del Municipio... aquí no tiene que hacerse obras parches”.

Sin embargo, algunos de los damnificados desean quedarse en la zona. “Queremos que rellenen y que nos ubiquen las casas aquí o cerca del sector”, dijo Gisella Cajape, que tiene cuatro hijos. Lourdes Corozo también desea quedarse. “Ojalá nos reubiquen en una parte cercana porque tenemos nuestros hijos que estudian en el sector”.

El director provincial de Salud, Yuri Patiño, informó que se atendió a dos personas con heridas leves y se trasladó a otra desmayada al hospital Guayaquil y luego fue dada de alta.

Moradores del sector indicaron que al parecer el terreno ha cedido debido a los trabajos que se realizan en la zona cercana con maquinaria pesada.

29 menores
Dentro de las nueve familias afectadas hay 29 menores de edad. Algunos son de meses y otros en edad escolar.

Damnificados
Las casas que se hundieron en el estero Mogollón son de las familias de Silvia Flores, María del Cisne Quinga, Jova Corozo, Mireya León, Jéssica Cerezo, Gisella Cajape, Luis América Solís, Lourdes Corozo y Nelly Vargas.