Lo que menos parecen es ser cantantes de música ecuatoriana. Orlando viste en jean, camiseta y zapatos deportivos, y Mauricio lleva el pelo largo, muy largo, y algunos piercings que lo hacen lucir como un heavy rocker.
Pero los hermanos Orlando y Mauricio Núñez tienen 15 años cantando albazos, sanjuanitos, cachullapis, valses, pasacalles, huapangos mexicanos y música latinoamericana en general.
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“La gente nos mira raro, ni creen que podamos cantar música de este tipo”, cuenta Orlando, de 29 años, quien inició el grupo cuando era un adolescente, junto con Juan Carlos, otro de sus hermanos.
Orlando cuenta que desde pequeño sus padres le inculcaron el amor a estos géneros, y aprendió a tocarlos desde muy joven en el piano, instrumento con el que ganó varios premios en Quito, su ciudad natal.
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Cuando Juan Carlos abandonó el grupo, el hermano menor, Mauricio (26), quien estudió en el Conservatorio Franz Liszt, tomó la posta en el dúo.
La experiencia adquirida tocando aquí y allá, abriendo puertas y dándose a conocer, les sirvió para que, en el 2003, presentaran su primer disco llamado Cariño bonito.
En el 2005 presentaron Así somos, y a fines de año lanzarán su nueva producción, de 38 temas, con la colaboración del guitarrista Naldo Campos.
Junto con un grupo de siete músicos: dos requintos, guitarra, bajo, dos percusionistas y un tecladista, los hermanos Núñez han ganado algunos premios musicales en varias ciudades del país, como Ambato, Quito y Esmeraldas.
Entre sus logros está el haber cantado con la Orquesta Sinfónica Nacional en el show del Bicentenario, en la Plaza Grande de la capital ecuatoriana.
Hoy, a las 20:30, se presentarán en el Ágora de la Casa de la Cultura de Quito, por la celebración de sus quince años de carrera, donde, junto con un grupo de artistas, disfrutarán del reconocimiento que se han ganado “a punta de garganta”.