Fue atacada por perros domésticos en San Miguel de los Bancos, en el noroccidente de Pichincha. Tenía profundas heridas a lo largo de la columna vertebral. No podía caminar y estaba en shock cuando fue rescatada por personal del Ministerio del Ambiente en abril pasado.

El ocelote hembra (Leopardus pardalis), comúnmente conocido como tigrillo en Ecuador, fue trasladado rápidamente a las instalaciones del Fondo Ayuda para la Fauna Silvestre-Tueri, en el hospital veterinario de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ).

El personal realizó los exámenes pertinentes para tratar al animal, asegura Carolina Sáenz, coordinadora médica de Tueri. “No reaccionaba a los estímulos, tenía lastimaduras en la columna, eran mordidas, el estado era bastante grave”, comenta.

Para estabilizar al espécimen se le dio terapia de fluidos y analgésicos. Luego, al realizar un chequeo más profundo, los médicos se encontraron con un cuadro más complejo. “Hicimos un eco de tórax y abdomen y nos dimos cuenta de que estaba preñada de dos cachorros ya formados, totalmente listos para salir”, señala Sáenz.

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Luego, al tigrillo hembra se le realizaron exámenes neurológicos y se confirmó una parálisis de la parte posterior del cuerpo: no sentía nada en las patas traseras y cola.

Debido a esta complicación, los médicos de Tueri comenzaron a evaluar si salvaban a la madre o a los cachorros.

No obstante, decidieron dar un poco más de tiempo al tigrillo adulto para que se recupere, ya que tenía una anemia marcada debido a la gran cantidad de sangre que perdió, y se estableció un monitoreo constante de las crías para que no haya daño fetal y mueran.

Al quinto día de ingresado el ocelote mostró síntomas de recuperación, pero la frecuencia cardiaca de las crías comenzó a disminuir, por lo que se realizó una cesárea de manera urgente. “Es el primer procedimiento de esta clase en esta especie en el país. Teníamos que hacerlo porque el animal no podía parir solo”, afirma Sáenz.

La cirugía fue exitosa. Los dos cachorros, una hembra y un macho, nacieron y hubo que ayudarles a respirar.

Sin embargo, la cría hembra no respondió a los estímulos de los médicos y falleció.

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Como no fue un parto natural el cachorro sobreviviente no pudo permanecer junto a su madre ya que no lo reconocería. Además, por el estado nutricional del ocelote adulto no tenía crecimiento de las glándulas mamarias, por lo que no produciría leche.

El personal de Tueri decidió criar al cachorro de forma manual. Un especialista, con un biberón, le daba leche sustituta para felinos cada dos horas. Además, lo estimulaba para que pudiera orinar y defecar.

Este procedimiento duró varios días, pero los médicos comenzaron a buscar a una madre sustituta para que la cría tuviera contacto con felinos y no se apegara a los humanos.

“Se encuentra a una gatita doméstica abandonada y que llegó a Tueri con cuatro cachorros que estaban casi con el tamaño para salir en adopción y nos comprometimos a buscarles hogar. Se decide ubicar a la cría de tigrillo con esta gata y ella lo aceptó”, añade Sáenz.

También se resolvió juntar con la gata a un cachorro hembra de ocelote que llegó desde Manabí. Este fue hallado en un terreno donde se hacía desbroce para potreros, dos días después del nacimiento por cesárea en Tueri.

“Lastimosamente, cada vez estos casos son comunes porque el hombre tala los bosques o quiere tener a estos animales como mascotas”, dice Sáenz.

Actualmente, los dos cachorros de tigrillo comen solos y los especialistas decidieron separarlos de su madre sustituta para continuar la rehabilitación de un año y medio. Luego evaluarán si podrán ser liberados en su hábitat natural.

En cambio, el ocelote adulto superó el traumatismo a nivel medular y ya puede caminar. Será trasladado a instalaciones más grandes para continuar su rehabilitación y que genere mayor musculatura. Se prevé que sea liberado en máximo dos meses, según Sáenz. (I)

90
Centímetros de longitud

Es el máximo tamaño de los ocelotes desde la cabeza hasta la cola y pueden llegar a pesar hasta 12 kilos. Es netamente carnívoro.

2
Años para madurez sexual

Los ocelotes son maduros sexualmente cuando cumplen los dos años. Su periodo de gestación oscila entre los 72 y 82 días.