Son encuentros que se dan en el área de páramo o en el bosque donde están los potreros abiertos. Los osos andinos atacan el ganado de los habitantes de Oyacachi, una comunidad rural ubicada al interior del Parque Nacional Cayambe-Coca, en la provincia de Napo.

En el páramo, los habitantes dejan su ganado -sobretodo los machos y los que están para engorde- sin vigilancia por dos semanas o más. Por tanto, se dan cuenta de los ataques cuando suben a la zona para verificar el estado de salud de sus reses. Pero también se han registrado irrupciones de osos andinos en los potreros abiertos ubicados a menos de dos horas de camino del pueblo.

El biólogo y presidente de la Fundación Oso Andino, Armando Castellanos, anuncia que se firmó un convenio piloto para detener la persecución de la fauna silvestre (osos y pumas) que ataca el ganado: “Dentro de este plan está la parte de reducción de conflictos, entonces después de dos años de conversación con los comuneros de esta zona, logré un convenio de compensación para evitar la muerte de pumas y osos”.

El especialista indica que el acuerdo busca conservar estas especies: “Se les va a recompensar la mitad de los perjuicios. Ellos me van a permitir estudiar los animales no comunes y atraparlos voluntariamente y a cambio se le devolverá la vaca o el ternero, pero también se lo compensaría con atención veterinaria o materiales de construcción, es decir, si el animal que mató un oso vale $ 100, nosotros le daremos medicinas o antibióticos sobre los $ 50. Les ayudaremos a mejorar la producción de leche y con eso evitamos que las vacas estén en el páramo y sean atacadas”, dice.

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Este tipo de pactos ya tienen un antecedente en Intag, en Imbabura. Allí, los osos no atacaban ganado, pero se comían el maíz, por lo que, cuenta Castellanos, se ejecutó un programa de compensación en el que se cubría la mitad del costo del perjuicio.

El acuerdo en Oyacachi se ejecuta desde enero pasado. “Hace poco con la ayuda del doctor Patricio Cruz, veterinario de la Fundación Oso Andino, se revisó el ganado de una familia afectada y encontró que varias reses preñadas estaban enfermas y se les dio medicamentos y asesoría”, asevera Castellanos.

Asegura que los términos del convenio son claros y no pueden ser violentados: “No les puedo ofrecer sacrificar, o capturar a los depredadores, les ofrecí atraparlos para mediante telemetría ponerles un collar satelital y monitorearlos para prevenir a la comunidad cuando estén cerca, nosotros podremos crear un mapa de predicción de ataques”, señala.

En el caso de los osos andinos (Tremarctos ornatus), según Castellanos, su dieta es variada. “Han sido clasificados como carnívoros; sin embargo, se ha comprobado que son omnívoros y más herbívoros. Un día pueden levantarse con ganas de comer carne y atacan al ganado porque son presa fácil”, dice el experto.

En cambio, el puma (Puma concolor) es un depredador totalmente carnívoro y caza a cualquier hora del día. Ataca al ganado cuando su alimento escasea; sin embargo, evita al hombre, según datos de la Fundación Zoológica del Ecuador.

En Ecuador, no hay un registro de la fauna silvestre asesinada por comerse el ganado o los cultivos de la población, según Castellanos. Agrega que los afectados no denuncian ante la autoridad ambiental y prefieren perseguir a estos animales por su cuenta.

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De ahí que, como parte del convenio, se impartirá educación ambiental a jóvenes. En mayo, por ejemplo, once estudiantes de Oyacachi tienen previsto asistir a un taller sobre grandes mamíferos.

Este pacto se financia con la ayuda de varias fundaciones y empresas privadas. “Tengo amigos que apoyan en esto, los laboratorios Life me ayudan con antiparasitarios, Termas Papallacta (complejo turístico) ayuda con comida y transporte de los chicos que estudiarán conmigo, la ONG Ecology International también me colabora, pero siempre falta, entonces tratamos de que más empresas, animalistas, gobierno, municipios se sumen”, dice.

Otro de los problemas que provocan la muerte de estos animales es la expansión urbana y la falta de señales de tránsito en las carreteras que atraviesan las áreas protegidas y sus zonas de amortiguamiento. “Gracias a la coordinación del Ministerio de Transporte y Obras Públicas se realizó la colocación de señalización (en marzo pasado) y reductores de velocidad en la zona de La Virgen; límite entre el Parque Nacional Cayambe Coca y la Reserva Ecológica Antisana. Esto ayudará a que las personas no atropellen a los animales que cruzan las vías”, expresa.

Según información del Libro Rojo de Mamíferos del Ecuador, el oso andino está en la categoría ‘en peligro’, mientras que el puma está considerado como ‘vulnerable’. (I)

Características
Detalles

Hábitat
El oso andino es tímido y hábil trepador, se lo puede ver alimentándose a más de 20 metros de altura. Los machos alcanzan una altura de 2 metros y las hembras llegan a los 1,60 metros, de pie.

Felino
El puma mide entre 149 y 250 cm y pesa de 29 a 120 kg. El cuerpo es de color marrón rojizo oscuro y no presenta ningún tipo de manchas.

A veces los ataques de osos o pumas no son reportados o registrados por los comuneros en varias zonas del país y esto lo hacen para poder cazar al depredador”.Armando Castellanos, Biólogo