La sobreexplotación, el crecimiento poblacional y el cambio climático podrían convertir la escasez de agua en un problema político según lo ha previsto la Organización de Naciones Unidas (ONU). Una proyección de Unesco en 2014 señala que si el consumo de agua no cambia, 748 millones de personas en el mundo no podrán acceder a este recurso. ¿Una condición global definitiva? Los representantes de una empresa instalada en medio del desierto de Israel comentan al respecto.

Natan Barak, director comercial de la división de las Américas de la empresa Netafim –firma con sede en Israel que crea y comercializa técnicas de riego en el mundo–, afirma que la agricultura ocupa el 70% del agua disponible, pero enfrenta competencia de otros sectores como la industria y el uso doméstico.

A ello se suma que hay desafíos a nivel global porque, según datos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), en menos de una generación habrá que alimentar a 30% más de personas en el mundo, lo que implica que por cada 10 individuos se agregarán tres y, al mismo tiempo, los recursos se agotan.

Barak plantea que se puede utilizar la tecnología para hacer un uso más eficiente de los recursos hídricos. Netafim desarrolla técnicas desde 1965, como la del riego por goteo, para optimizar su uso en los sembríos.

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“En este momento, la tierra per cápita está decreciendo, para alimentos necesitamos agua, suelo y luz, los primeros dos están en escasez, a lo que se suma el cambio climático que hace imposible confiar en el clima”, asegura Barak.

El riego por goteo consiste en irrigar directamente las áreas donde las plantas necesitan el líquido como las raíces mediante el uso de tuberías. También se puede usar para colocar otras sustancias químicas necesarias para los cultivos.

El uso de estas herramientas es primordial en zonas desérticas o áreas que tienen un acceso limitado a este recurso.

En Ecuador, las provincias de Loja, Manabí y Chimborazo están entre las más afectadas por procesos de desertificación y sequías, según el informe nacional presentado en 2012 ante la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, del que el país es signatario desde septiembre de 1995

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La falta de agua para riego ha marcado la vida de las personas en las zonas rurales de estas provincias. El documento determina que el 4% del territorio del país es susceptible a la desertificación, esto es, 1’100.000 hectáreas. Mientras, el 23% de la superficie nacional, es decir 5’998.341 hectáreas, es propenso a procesos erosivos, según estudios realizados.

Entre los principales factores que contribuyen a la desertificación, el informe destaca los factores climáticos, la erosión, la deforestación, la densidad e irregular distribución de la población y el aprovechamiento inadecuado de la tierra.

Según datos publicados en la web del Ministerio Coordinador de Asuntos Estratégicos, el 15,55% del caudal de agua que se usa en el país va para riego.

Barak afirma que la aplicación de técnicas de riego es clave para optimizar los recursos en sembríos inundables como los de arroz, que en el país se cultivan principalmente en la cuenca del río Guayas. En este caso, agrega el experto, entre el 40% y el 60% del agua que se usa se pierde, mientras que con el riego por goteo se logra entre el 90% y el 95% de eficiencia.

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Un sistema de riego por goteo puede costar de mil a tres mil dólares por hectárea, que si bien puede parecer caro, “si no inviertes no vas a ganar nada”, dice Barak, al destacar que sería más riesgoso no tener agua en el futuro. Este método que ya lleva 50 años de aplicación va rumbo a un nuevo avance: la nanotecnología. El nuevo sistema incluye nanosensores que aseguran la distribución del recurso dependiendo de la necesidad que tiene la planta a lo largo del día. Lo que se denomina como un riego inteligente.

En Netafim dan ejemplos. Una planta no requiere agua de noche, mientras que al mediodía necesita más líquido que en otras horas del día, por lo que se desarrollan chips que perciben cuando las raíces de la planta están en proceso de absorción para que fluya el agua necesaria. Esta tecnología está aún en desarrollo, pero los representantes de la marca esperan tenerla lista en un par de años.

Israel ha desarrollado cultivos en una superficie, cubierta por desiertos, no mayor al área de Pastaza, en Ecuador. (I)