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Población del cóndor podría ir en aumento en Ecuador

[VIDEO] La reproducción en cautiverio es clave para la conservación del ave símbolo del país.

Huayra, el cóndor macho nacido en cautiverio que sería liberado en unos cuatro o seis meses en Imbabura. Su especie está en peligro crítico de conservación en territorio ecuatoriano. Foto: redaccion

Fue hace más de un mes. Al zoológico de Guayllabamba, en Quito, asistieron pobladores de la comuna Zuleta, en la parroquia Angochagua (Imbabura), chamanes y conocedores de la cosmovisión y de los saberes ancestrales de los pueblos andinos. Era una ceremonia de buenos augurios “para pedirle permiso a la naturaleza” y desearle buena suerte a Huayra y Killari, los dos cóndores que se convertirían en los primeros nacidos en cautiverio que regresan a la vida silvestre.

Y esto sería un hito histórico, sobre todo cuando quedan 50 individuos de la especie Vultur gryphus viviendo en libertad, motivo por el que está en peligro crítico en el Libro rojo de las aves del Ecuador.

Al hacer un ritual con estos actores, la conservación del cóndor resulta ‘efectiva’, dado que no se pueden desvincular los aspectos científico-técnicos de las cosmovisiones andinas si lo que se busca es ‘recuperar’ su peso simbólico como un ave sagrada de los pueblos ancestrales, comenta Juan Manuel Carrión, director de la Fundación Zoológica del Ecuador (FZE) y miembro del Grupo Nacional de Trabajo del Cóndor Andino (GNTCA), integrado por las organizaciones que elaboraron la Estrategia Nacional de Conservación mediante la cual se implementan acciones in situ y ex situ para precautelar la integridad de la especie.

Huayra, macho que en octubre cumplirá 5 años, y Killari, hembra que llegará a los 3 un mes antes, son hijos de Auki y Kawsay, la única pareja de cóndores adultos que, en términos reproductivos, ha sido exitosa en el país. Superan los 35 años y desde que fueron rescatados viven en el zoo de Guayllabamba, un valle cuya temperatura promedio fluctúa entre 18 y 20°.

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Desde ese lugar, el lunes anterior, Huayra y Killari, que han pasado sus pocos años de vida en aislamiento, fueron trasladados a la hacienda Zuleta, a cargo de la Fundación Galo Plaza Lasso, ubicada a 2.890 metros sobre el nivel del mar.

Es el primer paso de un proceso que durará al menos cuatro o seis meses, dependiendo de las mejoras en su comportamiento. “Ellos han estado en el zoológico manejados en condiciones de cautiverio y ahora es tiempo de llevarlos a un proceso de aclimatación, de familiarización con el entorno en el que van a ser liberados”, comenta Carrión.

Se trata de un amplio recinto cerrado ubicado en el páramo, a una temperatura de entre 15 y 16 grados, que no los afectaría. “En el sur del continente uno puede encontrar cóndores desde el nivel del mar hasta los altos Andes, y aquí en el Ecuador, el punto más bajo donde se han hallado cóndores anidando ha sido en el encañonado del río León, en Azuay, que está a 1.800 metros de elevación”, señala.

Luego serán movidos a la parte alta del páramo, a la comuna Zuleta, donde se cuenta con el apoyo de los pobladores y se construyó un recinto en el que aprenderán a interactuar con otros cóndores. A ellos se unirá Rucu, un macho adulto que les enseñará el respeto hacia las jerarquías mayores, ya que estas son aves gregarias, dice Carrión. Esto, antes de que les abran la puerta y puedan desplazarse por donde decidan hacerlo.

En todo el proceso otro de los cambios que experimentarán tiene que ver con la alimentación. En el zoológico de Guayllabamba se les proporcionaba vísceras y trozos de carne, además de suplementos vitamínicos. Ahora tendrán que acostumbrarse a buscar su alimento, la carroña.

Pero seguirán siendo observados y monitoreados. Lo hará principalmente Max Araujo, técnico de la FZE que se capacitó en la Fundación Bioandina, en Argentina. Por varios años esta institución ha colaborado con el zoológico de Buenos Aires en las liberaciones en Sierra Pailemán, en la provincia de Río Negro, de 44 cóndores nacidos en cautividad. Ya no había más de estas aves en la zona.

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No todos sobrevivieron, por lo que siempre habrá probabilidades de mortalidad. Sin embargo, refiere Carrión, el propósito no es seguir teniendo cóndores en cautiverio, sino enriquecer a la población silvestre, que con Huayra y Killari pasaría de 50 a 52 individuos.

Sebastián Kohn, secretario del Grupo Nacional de Trabajo del Cóndor Andino y representante del Centro de Rescate Ilitío, destaca que la información que se ha obtenido sobre cóndores silvestres en los últimos años ha sido crucial para poder llegar a instancias como estas. Y eso ha sido posible gracias a que The Peregrine Fund ha financiado los rastreadores satelitales que portan cinco cóndores y que han brindado datos acerca de sus desplazamientos, sitios de anidación, de descanso. Asegura que no han marcado a más aves por falta de recursos. Cada GPS cuesta entre $ 2.000 y $ 3.000. Pero Carrión afirma que en el acto del lunes, el subsecretario de Patrimonio Natural, Cristian Terán, se comprometió a proveer los que hagan falta, un paso clave para continuar con el monitoreo del cóndor andino. (I)

Censo
En septiembre se prevé emprender el primer censo nacional a la población de cóndores en el norte, centro y sur de Ecuador. Para este propósito, los datos de los rastreadores satelitales colocados a cinco cóndores son cruciales, dicen los especialistas que trabajan en el manejo en cautiverio de la especie. Al emitir señales en tiempo real, se puede identificar dónde están y enviar a observadores a puntos estratégicos para poder contarlos.

meses o seis tardaría, al menos, el proceso de adaptación antes de la liberación de Huayra y Killari.

Redacción
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