La desarmonía emocional, sentir ira, rencor, resentimiento, egoísmo o miedo, causa problemas de salud como hipertensión, migraña, estrés, entre otros. Estos se pueden combatir a tiempo con un simple tratamiento: las esencias florales.

Esta terapia conocida como flores de Bach fue creada hace 50 años por el doctor inglés Edward Bach, quien en su afán de entender qué provocaba las enfermedades descubrió que las emociones juegan un rol muy importante, tanto en los procesos de sanación como en la génesis de las enfermedades, expresa Thierry Polese, consultor internacional de Bach, quien ofreció una clase en Guayaquil para formar a nuevos consultores.

Señala que la desarmonía se refleja en el cuerpo físico y esta altera su buen estado. Pone como ejemplo, que si una persona tiene ira o rencor y lo mantiene por horas, días y tal vez años, esto va a reflejarse en el cuerpo porque se ha permitido que se arraigue.

“En el sistema de Bach hay 38 flores que sirven —cada una— para tratar una emoción, por ejemplo: la cólera, tristeza, los pensamientos repetitivos, resentimientos o impaciencia”, dice el consultor.

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La terapia consiste en colocar en la boca una esencia o la combinación de varias (dependiendo de lo que se esté sintiendo en ese momento), dejar soltar cuatro gotas mínimo cuatro veces al día, explica.

“Puedes repetir más veces, seis o cinco las tomas”. Añade que esta terapia forma parte de un proceso de evolución personal, de reconocimiento de las emociones y de corrección de defectos, de errores y de actitudes mentales erróneos que llevan a las personas a la infelicidad.

Polesse aclara que aunque el paciente o persona interesada en iniciar la terapia tenga referencia cuál flor sirve para tratar un tipo de emoción determinado, lo más indicado es acudir a un experto en las flores de Bach para que le indique qué necesita tomar y por cuánto tiempo.

“Se recomienda una entrevista personal con un experto, quien tras conocer lo que la persona siente le va a ayudar a poder identificar el problema y poder hacer la correspondencia con las flores de Bach y su problema”, manifiesta Polesse.

Añade que una vez que la persona ha superado su problema emocional puede suspender la toma y retomarla si es que vuelve a recaer.

El consultor indica que aunque la buena alimentación es parte de la salud, no hay un régimen específico que se deba seguir con la terapia de Bach. “Está demás decir que hay que alimentarse bien, hacer ejercicios y tener armonía”.