Los anuncios de aniversario de la Presidencia de la Asamblea Nacional, el jueves anterior, generan expectativas en los ámbitos de la seguridad nacional y el trabajo.

Dos reformas legales directamente relacionadas con mejorar la justicia, que es donde naufragan muchas veces las acciones de control. Y una tercera, enfocada al emprendimiento, que también vive duros momentos cuando la desconfianza ciudadana dificulta cualquier transacción comercial.

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En el primero de ellos, Niels Olsen dijo que será uno de los parámetros endurecer las penas y otros mecanismos. “Los jueces o los fiscales que son corruptos no son jueces, ni tampoco fiscales, son criminales”, expresó en entrevista con este Diario.

Se sumó además a los muchos ecuatorianos que creen que la justicia no está funcionando en el país, que tenemos criminales que están entrando y saliendo de las cárceles “como si tuviesen una puerta giratoria”. Es evidente desde las diferentes miradas que se necesita una reforma profunda, pero sobre todo dura del Código Orgánico de la Función Judicial.

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La tercera idea en la agenda del Legislativo es de reformas que fortalezcan a los emprendedores, con el objetivo de convertir al Ecuador en uno de los países con mayor y mejores facilidades para ellos.

Las estadísticas regionales señalan que el Ecuador es el penúltimo país en toda la región que da facilidades para emprender. Pero emprender de verdad, no revender productos traídos desde factorías asiáticas, ni el negocio barrial improvisado que se inicia solo porque al vecino le fue bien y ahora ambos están cerrados porque una banda de su sector los trata de extorsionar.

La ayuda que necesita el sector emprendedor, coincidimos, es la de partir con un mínimo plan de negocio que potencie las bondades y minimice los riesgos. Y mejor aún si, como ofrece Olsen, a través de reformas legales potentes se logra también un Estado que lo acompañe y no un estado que le esté poniendo el pie. (O)