Algunas vías de Guayaquil no necesitan de lluvias para anegarse. Basta con pasar por un periodo de aguaje, pero en ese caso las aguas bajan con relativa rapidez. No obstante, cuando es periodo invernal la realidad cambia, agravada por factores como la acumulación de basura.

En la primera lluvia fuerte, hace una semana, el 99 % de las vías inundadas tuvo una causa en común: la mala disposición de residuos, según funcionarios de la Alcaldía de Guayaquil.

Aunque en eventos posteriores el porcentaje se ha reducido, sigue siendo alto, de acuerdo con información del cabildo. Es clave la cooperación ciudadana y en ese contexto, la información.

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El Municipio anunció el refuerzo de campañas de concienciación. Fernando Cornejo, director de Aseo Cantonal, Mercados y Servicios Especiales, asegura que en 2025 se socializaron horarios y frecuencias de recolección a cerca de 650.000 personas mediante visitas puerta a puerta.

Con el resultado de las primeras lluvias es evidente que se tienen que ajustar formatos. La efectividad en el mensaje es definitoria. Si la primera precipitación tuvo como causa de inundación la acumulación de desechos, hay que hacer ajustes y mejorar la llegada de la campaña.

Una convivencia óptima depende de las autoridades, pero también de la ciudadanía. Hay normas que se deben hacer cumplir y la gente conocerlas.

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Arrojar basura a la vía pública, sacar desechos fuera del horario de recolección, obstruir sumideros con residuos y depositar escombros en espacios no autorizados son infracciones que tienen multas de entre $ 94 y $ 587,50. Está en cada habitante de la ciudad evitarlas.

El cabildo está obligado a cumplir con el control. Un dato proporcionado por el mismo Municipio señala 101 puntos identificados como zonas inundables, de los cuales 20 son considerados altamente críticos. Urge trabajar en esos sectores.

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Las inundaciones no solo provocan embotellamientos y molestias: son una amenaza a la salud pública. (O)