El Gobierno mexicano, que en acuerdo con el estadounidense desde la administración Trump viene aplicando una estrategia de contención de migrantes indocumentados que intentan pasar hacia Estados Unidos, ve flaquear sus esfuerzos e insiste en que se ataque el origen de la migración.
México tiene desplegados más de 27.000 efectivos de las Fuerzas Armadas en sus fronteras sur y norte. En la presente semana lograron disolver tres caravanas conformadas mayoritariamente por centroamericanos, haitianos y venezolanos que huyen de la violencia y la pobreza en sus países y aspiran a mejores condiciones.
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La opción que se les ha dado a los migrantes varados en México, de tramitar solicitudes de asilo en Estados Unidos, tarda meses. Mientras tanto, padecen hambre, inseguridad y angustias, lo que ocasiona que se arriesguen a ser detenidos al conformar las caravanas, pues con las protestas pacíficas no han obtenido respuesta del Instituto de Migración de México.
Recientemente el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, pidió que el Gobierno estadounidense contribuya a proyectos de desarrollo en la región que lleven a erradicar la migración forzada y que se otorguen visas temporales de trabajo para los centroamericanos que huyen de sus países.
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También desde Ecuador, los dos últimos años se han registrado miles de salidas hacia México, por motivos turísticos, pero una gran cantidad de viajeros no retornó, por eso México decidió volver a exigirles visa a los ecuatorianos.
Cuán oportuno sería que se promuevan, en el lugar de origen de las migraciones masivas, inversiones que contribuyan a crear fuentes de trabajo y capacitación, para disuadir la migración forzada.
Esta semana se conoció que la Fundación Misión Ecuador y la Misión Diplomática de Estados Unidos darán 200 becas de preparación para emprendedores de El Oro, Azuay y Cañar, provincias que han sido muy golpeadas por la pandemia de COVID-19 y por la migración. Replicar esta acción podría rendir buenos frutos. (O)