“Una Asamblea útil no es la que impone, sino la que escucha, construye y une”. Esta frase fue parte del discurso del presidente del Legislativo, Niels Olsen, el 14 de mayo pasado, cuando asumió el cargo. La intervención completa es parte de los archivos de eluniverso.com.

Aunque antes no había integrado la Asamblea Nacional, él pidió disculpas a los ecuatorianos por lo que habían tenido que ver, por cómo se degradó el debate en esta institución. “No permitiremos que esta Asamblea vuelva a caer en lo que fue. No más pactos a espaldas del pueblo. No más insultos ocupando el lugar de las ideas...”, mencionó en otra parte.

Ocho meses después hay que recordar el discurso como un reproche para cada integrante del Legislativo. No hay cambios cuando se escuchan gritos en las sesiones, cuando se enfrentan entre asambleístas, se ofenden, cuando, como dijo Olsen, “los insultos ocupan el lugar de las ideas”.

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Y los conflictos se trasladan a las redes sociales, donde el límite es el infinito. Incluso hay denuncias como la del socialcristiano Alfredo Serrano que asegura no se da paso a la fiscalización, pese a los planteamientos en proceso.

De otro lado, es persistente la queja de cierre de micrófonos. Además de acusaciones entre el oficialista ADN (Acción Democrática Nacional) y la oposición RC (Revolución Ciudadana).

Detallarlas sería extenso, van desde corrupción hasta el señalamiento de supuestos vínculos con el narcotráfico. Grave en la primera función del Estado.

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El país merece respeto, merece funcionarios que cumplan con las tareas para los que fueron elegidos. El único debate que debería escucharse es el de ideas y propuestas para el progreso.

Los asambleístas están a tiempo de corregir sus actuaciones. El presidente Olsen está obligado a tender puentes para que su discurso no quede en la retórica. La institución la hacen sus hombres y mujeres, no fracasen, no defrauden al Ecuador que confió en ustedes para legislar y fiscalizar acorde con lo que manda la Constitución. (O)