El presidente de Colombia, ante el anuncio del Gobierno ecuatoriano de imponer una “tasa” a importaciones específicas de Colombia, porque en ese país no hay el debido control de su frontera terrestre, replicada por Colombia en términos que argumenta serían similares y compensatorios, expresó: “Cuando quiera Ecuador nos reunimos, pero el primer punto que quiero que se examine en la agenda bilateral es la construcción de una política mancomunada para el control de los puertos marítimos… Las bandas que crecen en Ecuador (...) se están especializando en el transporte de sustancias en los dos sentidos, cocaína hacia afuera e insumos de fentanilo hacia adentro. Los insumos de fentanilo solo pueden entrar por buque mercante y a puertos sobre los que hay que establecer un férreo control”.
La sugerencia para el primer punto de posible agenda más parece “imputación” de falta de controles en puertos ecuatorianos, para afectar a las exportaciones del Ecuador en transportes navieros –por encima del 80 % de la exportación total de bienes del país– introduciendo el supuesto que estarían sirviendo para comercializar cocaína e insumos de fentanilo, en la versión Petro.
El fentanilo es un fármaco opiáceo sintético que la FDA –Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos– define para uso analgésico (alivio del dolor) y anestésico. Es aproximadamente 100 veces más potente que la morfina y 50 veces más que la heroína como analgésico.
De su uso medicinal fue desviado a la drogadicción en combinación con heroína y otras sustancias, inhalada, fumada, en tabletas o parches, y otras formas de uso y consumo, para obtener relajación, euforia, alivio de dolor, sedación, confusión, somnolencia, mareo, náusea, vómito, retención urinaria, constricción pupilar y/o depresión respiratoria. La sobredosis puede causar agravamiento, cianosis, coma y muerte. Esas son las gravísimas consecuencias del fentanilo y de sus precursores para la producción en laboratorios o en forma artesanal.
Las expresiones de Petro intentan montar un escenario para que Trump lo excluya de la tacha que le hizo sobre su protección al narcotráfico que habría motivado una próxima reunión en la Casa Blanca, forjando sospechas sobre puertos ecuatorianos y las exportaciones del Ecuador.
Petro enfatizó: “La Policía de Colombia tiene que enseñarle a la Policía de Ecuador y al Ejército cómo se hace para controlar los puertos, cómo se hace para que el campesinado de Ecuador no vaya a caer en las mismas cosas que hemos caído, y cómo se hace para que los banqueros de Ecuador no recojan los dineros del narcotráfico, cómo se hace ahora, en este momento, para que los puertos de Ecuador y de Colombia no sean la entrada de las grandes mercancías, los grandes buques mercantes de insumos para el fentanilo”. En una frase: “Colombia, país modelo para aprender”. ¿Será cierto?
Aspiro a que en el Gobierno y en todos los ecuatorianos, actores sociales y productivos, haya serenidad ante la arremetida de Colombia, no privilegiar el conflicto sino la transparencia y demandar lo mismo. Los pueblos de los dos países requieren ese comportamiento de sus gobiernos. (O)