Sucedió: impresionante ver a Maduro enjuiciado en EE. UU. Solo Maduro, no presidente de Venezuela, porque no lo era. El chavismo ha sido criminal y fracasado. Gente encarcelada o asesinada, que lo ha perdido casi todo, incluyendo la dignidad, empobrecida, huyendo masivamente. Lo primero a festejar: la recuperación de la esperanza. Luego vienen los análisis (legales o económicos), pero frenar a esa banda era humanamente fundamental.
Lo estratégico. Venezuela se había convertido, imitando y apoyada por Cuba, en la avanzada de China, Rusia e Irán. Con intereses de penetración económica (petróleo, tierras raras), política y militar, sustentando al nefasto socialismo del siglo XXI. ¿Lo hicieron con legalidad? Obviamente no. ¿América Latina debe defenderse? Obviamente sí. ¿Solo con llamados a la democracia y elecciones luego manipuladas? Hasta un cierto momento sí… pero ¿y si no funciona como en Cuba o Nicaragua? Era probablemente el destino de Venezuela. Y por eso ante acciones ilegales peligrosas había que buscar otro camino más drástico, como esta intervención. No porque el fin justifique los medios, sino que a adversarios que usan armas ilegales es muy difícil enfrentar solo con ciertas interpretaciones del derecho (lo mismo le sucede al Estado ecuatoriano ante las mafias). Y detrás está la estrategia de seguridad americana: “defenderse de cualquier ataque militar o influencia extranjera hostil, desde espionaje y tráfico de drogas, hasta propaganda destructiva e influencia o subversión cultural”.
Y ¿luego? Idealmente diríamos que debería asumir el presidente electo González, porque a pesar de sus defectos la democracia es el mejor sistema para conciliar intereses y avanzar. Pero aunque correcto ¿es lo más sensato hoy? No creo, porque del otro lado están los detentores de la fuerza y el poder (difícil de abandonar e intentarán mantenerse), y si se quiere evitar el caos hay que transar con ellos, obviamente marcándoles con claridad la meta y sus límites que deben estrecharse día a día, aunque sea bajo fuertes amenazas. ¿Meta? Transición del poder en 2027. ¿Y en el camino? “Legitimar” a la oposición: libertad de expresión, liberación de cárceles, retorno de exilios; con convicción desmontar las fuerzas chavistas: personajes nefastos, colectivos armados, fuerzas militares corrompidas, instituciones asaltadas que deben volver a manos civiles; cambios institucionales que permitan a empresas internacionales estar presentes en iguales condiciones (sin ventajas ni castigos políticos); en esencia devolver los derechos usurpados: a la propiedad, a disentir, a crear … y un tema complejo y discutible pero quizás necesario: ¿hay que ofrecer amnistías o exilios a los líderes chavistas?
Además están los intereses de EE. UU., como el petróleo (¿cuánto tiempo, inversión y entorno para reactivarlo?), empezando por usar el crudo represado para cobrarse lo perdido vía expropiaciones y quizás el costo de las acciones militares, un mayor control estratégico del crudo continental (energía es poder) y lo ya anunciado: el dinero del petróleo para comprar productos americanos. Ojalá estos “pequeños” intereses económicos no afecten el sendero … ¿El mundo es perfecto? No, pero hay que empujar lo mejor posible. (O)