Un objetivo clave para los ecuatorianos en el 2026 debería ser el conseguir una buena “salud financiera” individual, familiar, empresarial y para el país.

La “salud financiera” resulta de la aplicación de conocimientos, habilidades, actitudes y comportamientos desarrollados en un entorno social y económico determinado, que contribuyen a tomar decisiones, administrando las finanzas eficientemente, informados sobre ventajas y riesgos potenciales de nuevos productos y servicios financieros (con especial importancia los servicios financieros digitales y cripto activos), construyendo un estado de tranquilidad para mejorar nuestra calidad de vida.

Según el Financial Health Network, ocho indicadores dan cuenta de la “salud financiera” de un individuo: gastar menos de lo que se gana; cumplir con sus obligaciones préstamos, facturas en monto y tiempo, para contar con un historial crediticio bueno y nivel de deuda sostenible; tener ahorros en productos financieros líquidos y diversificados (varias instituciones financieras, diferentes productos –cuentas con intereses, inversiones, cripto activos, acciones, fondos y/o, productos de fácil liquidación–), suficientes ahorros o activos a largo plazo; gestionar las crisis; y, planificar los gastos para el futuro.

Los consumidores financieros deberían conocer, al menos:

Primero. Que, una mayor probabilidad de ganancia (rentabilidad) implica mayor riesgo, y que deberían invertir en instituciones financieras (IFI) legalmente autorizadas a operar para alejarse del chulco y la ilegalidad. Contar con información de fácil acceso y comprensión sobre la situación de las IFI para evaluar la conveniencia de invertir y/o depositar su dinero (publicada por asociaciones, supervisores, BCE), comparar y analizar indicadores, por ejemplo: solvencia (patrimonio técnico, 15,0 % a dic/2024; 14,3 % a nov/2025. Mientras más alto mejor); morosidad (4,4 % a dic/2024; 4,5 % a nov/2025. Mientras más alto peor); cobertura de provisiones sobre la cartera en dificultades (mientras más alto mejor), liquidez (25,2 % a dic/2024; 23,2 % a nov/2025); rentabilidad sobre activos ROA (1,4 % a nov/2024; 1,0 % a nov/2025. Mientras más alto mejor). Datos: BCE.

Segundo. Calificación de riesgo de instituciones financieras (reguladas por las superintendencias), en parámetros de gobierno corporativo, finanzas y sostenibilidad. Una calificación de AAA, AA y A, podría ser buena, entendiendo que la institución tendría capacidad de pagar sus obligaciones (capital e intereses), en señal de fortaleza financiera.

Tercero. La alfabetización/educación financiera y digital (conocimientos, habilidades, actitudes y comportamientos) como política pública debe contribuir con calidad a la toma de decisiones informadas, evaluando los riesgos, adaptándose a cada nicho y grupo particular, de acuerdo con las necesidades cambiantes. Iniciando por el control de gastos diarios, ajustándose a la realidad de ingresos y metas de ahorro (colchón para imprevistos), analizando posibilidades de endeudamiento, bajo una planificación que incluya seguros, pensiones de retiro y nos proporcione una buena salud y bienestar financiero. (O)