Las sociedades se construyen con base en la confianza y la capacidad de mantener relaciones de convivencia, donde nada es perfecto, pero al menos razonablemente justo.

Confiar en que lo que vemos, de lo que nos informamos o en lo que participamos no esté envuelto en secretos nubarrones que nos generen dudas sobre acciones y resultados. Esto es cierto en el ámbito privado (en el cual, al menos, actuamos en general bajo el concepto de la “libertad de escoger”), pero aún más en lo público, al cual hemos delegado parte de nuestros derechos y estamos sometidos a sus decisiones. Y es penoso cuando nos rodeamos de sospechas.

Ejemplo, la Liga Pro de fútbol (tenemos la libertad de dejar de ver el fútbol nacional... ¡pero eso afecta nuestra profunda emoción de hinchas!). Cuando el actual presidente fue electo en 2018, hubo ya cuestionamientos sobre sus relaciones peligrosas, lo que ha sido ratificado cuando él mismo justifica haber recibido 36 millones de dólares (¡36 millones!) de un perseguido internacional como es Alex Saab. “Lo gané defendiéndolo como abogado”… Pero “dime con quién andas…”. Me sorprende que ningún club de la Liga Pro reaccione pidiéndole que al menos dé un paso al costado hasta que esto se aclare. En realidad debieron haberlo destituido hace algunos años, cuando puso dinero personal para que Barcelona pudiera jugar el fin de semana y no perder puntos; actuó con un absoluto descaro de ser juez y parte. Tampoco se hizo nada. Y ahora lo mismo con Emelec: se le ha permitido no jugar contra la Católica, por un “supuesto” comunicado de la Intendencia de que corrían riesgos de seguridad. ¿Quién cree francamente en ese cuento? Nuevamente, ninguna reacción de los clubes (aclaro que, si algo parecido sucedía con Liga, mi postura sería la misma). ¿Qué negociaciones e intereses están detrás de todo esto?

Ejemplo, los extraños movimientos alrededor del diario Expreso. Parece que ahí están actuando la Superintendencia de Compañías, la Fiscalía y el SRI. ¿No es sospechoso que todas hayan encontrado de repente motivos para movilizarse? ¿Todos actúan de buena fe y solo por casualidad se han encontrado alrededor del mismo tema? Nubarrones, porque a la mayoría de Gobiernos les molesta profundamente la crítica periodística. Y hay veces que están equivocadas y deben rectificarlo, pero mucho más grave es querer acallarlas a través de sospechosas maniobras.

Ejemplo, la justicia ecuatoriana. ¿Quién en el país tiene confianza de que los movimientos alrededor del Dr. Godoy y otros casos tienen realmente como objetivo llegar a una justicia de mejor calidad y no simplemente poder controlarla? ¿Quién confía en que las relaciones incestuosas entre política y justicia se están cortando, y que además los ciudadanos en su vida diaria podrán acudir a defenderse sin pasar por eternas esperas en los corredores y sin necesitar pagar primero a alguien para ser atendidos y luego para que se dicte justicia? ¿Quién? Yo al menos tengo muy serias dudas, y me afecta que vayamos profundizando la desconfianza en el país. Más nubarrones y la sospecha de que hay manos negociadoras detrás de todos los acontecimientos.

Nota adicional: ¡pésima decisión del Gobierno al subir el arancel con Colombia al cincuenta por ciento! (O)