Debemos enfrentar muchos objetivos, pero uno debe servir de guía: el crecimiento de la economía. Algunos piensan que es un tema macroeconómico alejado de la vida diaria; todo lo contrario, es el que realmente la mejora, porque significa más actividad, intercambios, inversión, empleos, ingresos. El crecimiento efectivo (con este calificativo, porque pueden existir estadísticas erradas o engañosas) es la mejor política económica y social. Obviamente quisiéramos crecimiento sostenible, sostenido, inclusivo, que genere muchos empleos de calidad; pero, siendo realistas, al menos que mejore poco a poco y continuamente la vida de la mayoría. ¿Qué necesitamos? Ir armando las piezas de un rompecabezas. No se puede hacer todo al mismo tiempo, pero debemos agregar piezas constantemente. ¿Cuáles?

Uno. Seguridad. Difícil crecer con las graves tensiones actuales: muertes, ‘vacunas’, incertidumbre.

Dos. Justicia. a) La inseguridad se mantiene si la justicia está amedrentada o es cómplice de las mafias; b) incluso en la vida diaria la gente no puede resolver sus conflictos sea por inoperancia o corrupción (pagar para obtener sentencia).

Tres. Política. Mientras nuestros políticos estén centrados en sus intereses (diezmos, negociados), las decisiones colectivas importantes quedarán relegadas. Depende de la cultura, pero también de los incentivos negativos del actual sistema político.

Cuatro. Empujes sectoriales. Hay que eliminar trabas legales y operativas para que el sector privado pueda invertir más en petróleo, minería y electricidad, además desmonopolizando y permitiendo mercados en combustibles y electricidad, para que se pueda producir y comercializar directa y libremente.

Cinco. Jubilación. Antes que entre en una “quiebra progresiva” en tres o cuatro años, emprender un camino de reformas, que no son fáciles pero sí indispensables.

Seis. Sistema financiero. Objetivo: mayor cobertura con mejores tasas de interés. Integrarnos al mundo atrayendo más banca internacional que generaría más competencia, eliminando trabas del actual sistema, incluyendo al Banco Central en sus funciones monetarias.

Siete. Gobierno. Un Estado fuertemente improductivo que pesa cerca del 40 % del PIB es un lastre para el desarrollo . Mucho por hacer: reducir su tamaño, trasladar actividades al sector privado, fortalecer las esenciales como salud y educación para los más desfavorecidos, dejar de ajustar las cuentas fiscales vía aumento de ingresos y no vía reducción de gastos (nuevamente lo mismo la semana anterior) y más.

Ocho. Apertura al mundo. Continuar con el proceso de tratados de comercio para exportar e importar más (es un tema positivo de ida y vuelta).

Nueve. Reforma laboral. Es indispensable adaptar mejor las necesidades mutuas de los trabajadores y los empresarios. Cambios de sentido común.

Detrás de esto hay dos elementos indispensables de una visión global. Uno, el crecimiento viene con mayor productividad, generar más valor con mejor uso de los recursos, en tres direcciones: lo económico, lo social, lo institucional. Dos, debemos estar convencidos de que una sociedad con más libertades, menos sometida a los designios de los políticos y la burocracia, es una sociedad que camina mejor. (O)