Se define como “marasmo” al cuadro de grave desnutrición de recién nacidos e infantes que no reciben lactancia o no la asimilan, también aparece en adultos en desnutrición grave por falta de proteínas, calorías y grasas sanas, o porque no las asimilan, que lleva a la pérdida de masa muscular y de grasa en el cuerpo, quedando reducido a su estructura ósea con la piel pegada. En adultos, es el caso de los afectados por sida y los privados de libertad, que se mueren en las celdas, por desnutrición. Por símil, se califica de “marasmo” cuando algo se degrada en lo material y/o lo moral, pero que se debe intentar corregir o salvar.
En Ecuador preocupa la profundización del “marasmo” en la Función Judicial.
En lo material, lo construido y equipado, está deplorable, sin reparación ni mantenimiento. La queja de los jueces y funcionarios judiciales se queda corta, por el temor real a las represalias, bajo los supuestos de que “los trapos sucios se lavan en casa” y que “no hay que escandalizar”.
En lo moral, los concursos de méritos y oposición para designar titulares son “aguantados”, y así tener “temporales” posibles de remover o manipular –no estoy afirmando que siempre lo son, por eso uso la palabra “posibles”– o son “direccionados”, con la excepción de que algunos son correctamente llevados.
En el caso de ministros de la Corte Nacional de Justicia (CNJ), los jueces titulares no llegan a doce, que es el quorum del pleno. Las salas no pueden operar sin los conjueces “temporales” que designe el Consejo de la Judicatura extrayéndolos de las cortes provinciales, como conjueces temporales de la CNJ, quienes también concurren al pleno, “temporales”, con los riesgos antes indicados.
Me impresionó la información de que el presidente del Consejo de la Judicatura, a días del posible juicio político, el jueves 8 de enero decide evaluar a 25 directores provinciales y de control disciplinario y les conmina que hasta el mediodía del viernes 9 presenten la renuncia “voluntaria” e irrevocable, por la exigencia que sea “voluntaria”. Así evidencia que está en pleno ejercicio del poder.
El juicio oral penal lleva a que se pronuncie en audiencia el fallo de culpabilidad o inocencia y en fecha posterior se lea la sentencia que debe guardar consonancia, con calidad en la redacción de los antecedentes, en la descripción de las pruebas, en las motivaciones y en la sustentación jurídica. El riesgo es que signifique lo contrario, un texto mal elaborado, en el que se introduzca el virus de nulidad o que en recurso se tumbe la sentencia, por eso en materia penal el riesgo de amedrentamiento a los jueces, o de suspensión de estos y otras prácticas pueden presentarse, para afectar al fallo.
En el caso del serbio Jezdimir Srdan es evidente el porqué le hizo la seña de degollamiento al juez Carlos Serrano, en la audiencia en que se dictó el fallo, al darse cuenta de que la libertad que le habían ofrecido se estaba perdiendo dos a uno, por la única abstención de la jueza que asumió que era inocente. Su libertad podía liberarlo de la extradición pedida por Austria y de la requerida por Croacia, la de Austria parqueada en la CNJ desde el mes de julio del 2025. (O)










