Uno de los temas pendientes que deberá enfrentar el país es la reforma laboral. Algunas ideas al respecto:
1.- La nueva realidad. La influencia de la tecnología, la robotización, la IA (inteligencia artificial), las preferencias generacionales han puesto en cuestión el esquema que regula las relaciones laborales. Debería pensarse en reformas sustanciales que replanteen los viejos presupuestos normativos, mucho superados por la realidad.
2.- La desmaterialización del trabajo. En varias actividades, el trabajo pierde “materialidad” por efecto de la aplicación de la tecnología. Persiste aún el protagonismo del esfuerzo humano directo en varias tareas productivas, pero en otras se diluye y hasta desaparece. La desmaterialización implica la sustitución del trabajo humano por sistemas que operan máquinas, que incluso planifican los proyectos y organizan las labores. El protagonismo de la computadora es creciente. La desmaterialización del trabajo ha generado una suerte de tercerización en la atención a los clientes. Los casos del teletrabajo y los servicios son realidades innegables. Detrás de este sistema de prestaciones hay un profundo cambio cultural.
3.- La deslocalización del sitio de trabajo. Conceptos fundamentales en la legislación laboral fueron el “centro de trabajo”, el “puesto de trabajo”, la estabilidad y horarios y jornadas, que presuponen la presencia física de los trabajadores. Esto ha cambiado. El centro de trabajo se va desplazando, y en algunos casos tiende a desaparecer. En los servicios, el concepto de centro de trabajo se ha perdido. Antes, las labores estaban centradas en la fábrica, la oficina, el almacén. Ahora, es creciente prestación a distancia, sin acudir al sitio de labor. La ubicuidad es creciente en estos asuntos.
4.- La dispersión de las jornadas. Las jornadas, turnos, etc. fueron referentes importantes en el mundo laboral, pero ahora sufren evidente erosión. Es posible actualmente establecer formas de trabajo que no se sujeten a horarios rígidos, que permitan regímenes distintos de prestación; por ejemplo, el contrato a jornada parcial y el trabajo a distancia. El teletrabajo es cada vez más importante.
5.- Relación entre el trabajo y los cambios culturales. Con frecuencia, las leyes laborales han hecho abstracción de la relación entre la legalidad y el mundo real. Cuando la ley laboral se niega a admitir la realidad, bajo preceptos de inmovilidad y garantías jurídicas obsoletas, prospera la tentación de la informalidad; o, de reducir al mínimo la contratación laboral y de acudir a técnicas que implican disminución sustancial del número de trabajadores.
6.- ¿La dependencia laboral, en entredicho? La dependencia del trabajador, los regímenes disciplinarios, el sitio de trabajo, horarios, etc., sufren notorias modificaciones. Habría que revisar, incluso, el concepto de dependencia laboral.
Es necesario dotar de referentes prácticos a los nuevos sistemas de trabajo, sin perder de vista que los retos que enfrenta el país son la adecuación a la tecnología y la generación de empleo. (O)