Nacido en Quito en 1944, el escritor Iván Égüez –reconocido sobre todo por su novela La Linares (publicada en 1976), que ya es un clásico de nuestras letras patrias– comenzó su actividad literaria en 1969 con la publicación de Calibre catapulta, un libro de poemas; en ese entonces, después de haber realizado estudios de periodismo, se desempeñaba como reportero en destacados diarios de la capital. De 1972 a 1977 fue uno de los editores de la segunda época de la revista La Bufanda del Sol, cuyas páginas se convirtieron en un faro importante para debatir sobre literatura y sociedad en el ámbito local y latinoamericano.
Como narrador de ficciones, Égüez siguió destacando con sus novelas El poder del gran señor (1985), Pájara la memoria (1994), Malabares en su tinta (2012), entre otras. En estos textos la ciudad de Quito no solamente es un marco paisajístico, sino un símbolo espacial que nos permite ver cómo la urbe quiteña ha condicionado nuestras maneras de sentir y actuar. En esas novelas está retratada gran parte de la mentalidad de los ecuatorianos.
Por otro lado, la maestría narrativa de Égüez también abarca los libros de cuentos El triple salto (1981), Ánima pávora (1990), Historias leves (1994), Tragedias portátiles (2004), entre otros.
Sus cuentos se han traducido al inglés, francés, alemán, portugués, griego, chino e italiano. Además, con Divagaciones acerca de la lectura (2003) y La lectura, esa íntima batalla (2006), Égüez ha contribuido a discutir los asuntos relativos a los libros y la lectura, empeño que completa su visión sobre el mundo, pues ha participado en la fundación y dirección de varias corporaciones destinadas a hacer de los productos culturales y artísticos parte importante de la vida de la gente, en la comprensión de que leer y acercarnos a los libros es decisivo para una vida democrática plena, y para tener sujetos más alertas de sí mismos.
Iván Égüez ha impulsado la formación de bibliotecas, clubes de lectura, ferias de canje de libros, talleres y otras iniciativas de lectura a nivel nacional. Participó en la creación de Libroteca Fundación, en Quito, que puso al servicio del público las bibliotecas personales de varios importantes escritores; con más de doscientos números, mantiene activa hasta ahora la revista Rocinante, un referente para registrar la actividad literaria en nuestro medio; y, acercándose los cincuenta números, contamos con la revista de cine Babieca. Esto demuestra una vocación que se ha mantenido aportando vitalidad al mundo de la cultura.
Conocidos son los empeños de Égüez para que el sistema escolar ecuatoriano tenga un plan nacional de lectura que garantice que el acceso a una vida cultural sea un derecho. Por eso creó en 2002 la Campaña Nacional de Lectura Eugenio Espejo, la mayor iniciativa de fomento lector hasta el presente. Por estas acciones, la Universidad Andina Simón Bolívar, en su afán por fortalecer una cultura editorial entre nosotros, ha decidido conceder por primera vez la distinción “Editor de Trayectoria” a Iván Égüez, cuya imaginación no solamente nos ha nutrido de ficciones inolvidables, sino que se ha puesto al servicio de la cultura nacional. (O)









