En la vida, uno enfrenta triunfos y derrotas de todo orden, en lo público y en lo privado. Los triunfos, muchas veces, son solamente las antesalas de las derrotas. Cuando los funcionarios gubernamentales no reconocen que sufrieron una derrota electoral en la consulta, solamente se engañan a sí mismos, a nadie más. Lo que espera el país son nuevas actitudes ante los problemas que nos agobian. Los cambios en el Gabinete, en general, no parecen augurar nuevos rumbos. Hay, sin embargo, una excepción: la designación del nuevo secretario jurídico, en la persona de un jurista de reconocida trayectoria y, además, con mucha experiencia política. Muchos de los tropiezos de la actual Administración han sido de orden jurídico, particularmente en sus enfrentamientos con la Corte Constitucional. El nuevo secretario jurídico ha mantenido posiciones jurídicas críticas en relación con la Corte Constitucional y el actual Gobierno. Ojalá pueda conciliar posiciones y que el país siga adelante.
La consulta y reformas constitucionales establecieron también una línea de política internacional cuando negaron el establecimiento en nuestro territorio de bases militares, que obviamente eran norteamericanas. Bases a las que yo me había opuesto en los años noventa, cuando el entonces presidente Mahuad tramitaba la concesión de la de Manta.
Esta negativa del pueblo ecuatoriano debería moverle al Gobierno para guardar una actitud moderada en la situación que se vive en el mar de Maracaibo, por el despliegue de una poderosa flota de los Estados Unidos amenazando a Venezuela. Colombia también está en peligro por sostener la inviolabilidad del territorio latinoamericano. La situación se ha agravado en estos días por nuevas acusaciones del Gobierno de Trump contra el de Maduro. La situación es extremadamente grave por el apoyo dado, inclusive militar, por Rusia y China a Venezuela, por razones más que ideológicas, porque Venezuela posee las mayores reservas mundiales de petróleo. Un enfrentamiento entre las principales potencias afectaría gravemente a toda la región. Como una muestra de ello, hay que ver la paralización de las líneas aéreas en la zona del Caribe, que ya afecta al Ecuador. Las divisiones políticas internas en Venezuela deben ser observadas por sus efectos internacionales: la lucha implacable de María Corina Machado contra Maduro, buscando su derrocamiento, usando la fuerza militar de los Estados Unidos, es muy controversial. Se ha debilitado su causa, pensando que implicaría derramamiento de sangre de su mismo pueblo. Prudencia debe caracterizar a la diplomacia ecuatoriana.
Las cuestiones políticas tienen una gran incidencia en nuestro comercio internacional: en el precio del petróleo, indudable; pero también en el comercio con la China y Rusia, tan importante para nosotros. El mundo unipolar llega a su fin.
Se diría que es muy importante para Ecuador dejar que las aguas se calmen en la política interna, al menos por algún tiempo. El tratar de revertir los resultados de la consulta popular puede traer muchas complicaciones. Las peleas con los alcaldes no tienen sentido. Una pausa hasta el nuevo año es saludable. (O)













