Mediante declaraciones de funcionarios públicos o autoridades, lo políticamente correcto se impone sobre lo ético y moral, lo cual altera la convivencia pacífica de las naciones, afecta las relaciones personales, la confianza se va minando, la fe pública cae en descrédito, se llega al poder con engaño, manipulando las conciencias del pueblo

Como ciudadanos hagamos lo nuestro: evitemos sesgos, fake news, verdades a medias. Lo bueno es que ahora se cuenta también con detectores que ayudan a esclarecer si tal o cual publicación es cierta o no. No renunciemos al valor de la verdad. Incluso hay iniciativas que proponen elevar a derecho universal el derecho a la verdad, ya que la verdad nos hace libres. (O)

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Cristhiam Carpio, Guayaquil