El pasado 4 de abril colapsó parte de la Casa Tola por segunda vez. La primera fue en 2022: cayó la fachada de la casa que mira a la calle Escobedo. En aquella ocasión pudieron producirse daños de mucha consideración contra personas, lo que a buena hora no ocurrió. Hasta hoy el caso no tiene solución. Toda ciudad tiene y debe tener su cara turística y es intolerable que Guayaquil en su avenida principal muestre al visitante un edificio en ruinas y que amenaza peligro constante a los ciudadanos.
La madera es muy noble, pero como todo ser viviente le llega su época de morir. Efectivamente, para muchos la casa resulta insalvable. Estoy informado de buena fuente que insectos de todo tipo la afectan en alto grado. La Casa Tola no puede permanecer dando el aspecto actual. La Municipalidad no tiene solución al problema ni los dueños tampoco. ¿Hasta cuándo la ciudad esperará para recuperar su ornato perdido en esta parte de la calle 9 de Octubre? Por ahora no se han producido desgracias humanas por caída de materiales de la casa, pero la Municipalidad debe dar una solución. ¿Cuántos accidentes se requieren para decretar que se proceda a la demolición de la casona? Luego de realizar un estudio de arquitectura de lo que queda de la casa, se debe disponer y ordenar que el propietario proceda a la demolición.
Por otro lado, el Puerto Santa Ana constituye un importante espacio turístico que está conectado con la calle N. P. Llona; también es un espacio turístico. Los guayaquileños y turistas la pasamos muy bien en ese lugar, en una ciudad que no goza de los suficientes espacios recreativos. Cuando entramos a las ciudades vemos los parqueos, pero lastimosamente no los vemos en Puerto Santa Ana en la medida adecuada. La Municipalidad debe tomar cartas en este asunto y los propietarios del lugar promover un amplio edificio de parqueo. (O)
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Rafael Mendoza Avilés, abogado, Guayaquil


















