La noticia de que delincuentes robaron 58 pistolas Glock de un UPC y 6 fusiles en Manabí resulta un atentado insoportable a nuestra confianza, que lesiona la credibilidad de la institución policial, que en los actuales momentos el Ecuador no puede dejar pasar, sin exigir una sanción ejemplar a todos los oficiales y miembros de tropa, así como del ministro del Interior, quien debió hace rato exigir un estricto control y protocolos para garantizar el buen funcionamiento y mantenimiento de las armas, así como su custodia y protección frente a la enorme delincuencia, que de ella nadie escapa.

Roban 58 pistolas Glock y 6 armas largas en UPC de Santa Ana, en Manabí

El adagio o refrán popular “le robaron los huevos al águila” cae como anillo al dedo para estos irresponsables que han dejado esa unidad policial, sin todos los controles y seguridades, que impidan fracturas, evasión de información y ahora del robo de armas.

Algo parecido sucedió con las armas donadas por el Municipio de Guayaquil, cuando se sustrajeron una suma de 500 pistolas, de las cuales se recuperaron algunas, pero de sanciones, baja y cárcel para los responsables nada se ha sabido hasta el día de hoy.

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Por esta razón, (cuando no se sanciona a los responsables desde el ministro, comandante general, jefes de distritos, oficiales subalternos y tropa), es que se vuelven a vulnerar los rastrillos de diferentes cuarteles, unidades comunitarias, y como hay demasiada corrupción no me extrañaría que hubo información interna que llegó a los delincuentes, para que se sustraigan esa enorme cantidad de armas y posiblemente municiones.

Nuevamente los delincuentes agravarán con estas armas la enorme inseguridad que vivimos, y más policías saldrán a las calles, pero esta vez con sus fundas vacías o quizás con pistolas de juguete, a jugarse sus vidas.

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Así, jamás vamos a ganarles a los delincuentes esta guerra, con esta enorme señal de ineficiencia, torpeza y hasta criminales conductas. (O)

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Gino Norero, Ecuador